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opinión

Editorial: Aún sin logro inicial

Editorial de Gestión. "Un alto porcentaje ni siquiera confía en que la labor de la Sunedu pueda ayudar”.

Ministerio de Educación

(Foto: USI)

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REFORMA EDUCATIVA. La calidad de la enseñanza no encabeza la lista de preocupación de los peruanos, que le dan mayor prioridad a la inseguridad ciudadana, a la falta de ingresos, al transporte o a la corrupción. Sin embargo, la educación —así como la salud— está en la raíz de casi todos los problemas, por ello es un factor clave y como tal debería ser valorado por todos los gobiernos.

Más allá del próximo inicio de clases, el tema educativo ha sido noticia en estas semanas debido a la decisión del Minedu de cambiar la forma de calificación de numérica a letras. Si bien este cambio no es nuevo y ya se aplica en los niveles de inicial y primaria, la falta de información previa generó muchas críticas, al punto que un 51% considere que con la nueva escala no se podrá conocer con mayor precisión las competencias y debilidades de los estudiantes, según la encuesta de Pulso Perú elaborada por Datum para Gestión. Esta reacción ha llevado a que el ministerio de marcha atrás en esta medida apresurada y decida que este año solo aplicará el cambio en primero de secundaria.

La forma de calificar es solo uno de los muchos problemas que enfrenta el sector educación. La falta de predictibilidad que se traduce en cuatro ministros en apenas dos años y medio ha generado que la sensación de mejora en la educación pública pase de 27% (febrero del 2016) a 15% (febrero del 2019), además un 65% considera que la educación pública es regular y solo un 9% la califica de buena. Pero si la educación pública está mal, la privada no está mucho mejor, solo un 34% la califica como buena y para un 50% es regular. En general cada vez es menor el porcentaje de quienes están satisfechos con la educación que reciben sus hijos, sea esta pública o privada. El resultado es lógico teniendo en cuenta la gran disparidad de oferta (a nivel de infraestructura y de calidad de profesores) que existe tanto dentro del sector público como del privado.

Y como si de la construcción de un edificio se tratara, la falta de cimientos perjudica toda la edificación. Así, un 68% considera que los estudiantes que terminan el colegio no están preparados académicamente para estudiar en la universidad, y ese porcentaje no distingue entre colegios públicos o privados. Pero a las universidades tampoco les va bien, para un 47% la preparación de los egresados universitarios es inadecuada para desempeñarse en un centro de trabajo. Lo peor es que un alto porcentaje (37%) ni siquiera confía en que la labor de la Sunedu pueda ayudar a mejorar el nivel de la educación universitaria.

Sin un trabajo educativo continuado, con marchas y contramarchas y con planes apresurados, seguiremos en la cola de la competitividad.

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