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Editorial: ¿Incapacidad o indiferencia?

Editorial de Gestión. "Las heladas y el friaje ocurren todos los años y en la misma época, de modo que es factible reducir su impacto".

Heladas

Heladas y friaje. (Foto: USI)

Heladas y friaje. (Foto: USI)

USI

FRIAJE. Como todos los años, los inconvenientes que ocasiona el invierno no solo afectan los bolsillos –hay que combatir la gripe y otros males respiratorios–, sino también la productividad de las personas. En muchos lugares del país el problema se acentúa, sobre todo en las zonas altoandinas, que todos los años sufren los embates de las heladas, y la selva, que padece descensos bruscos de la temperatura atmosférica, fenómeno conocido como friaje.

Según Pulso Perú, en los últimos tres meses, el 58% de encuestados o alguien que vive en su hogar, ha tenido una complicación gripal o respiratoria, mientras que el 51% tuvo que elevar su gasto en salud. Entre quienes recurrieron a la ayuda profesional para curarse (41%), la opinión sobre la atención recibida varía de acuerdo con el tipo de servicio al que acudieron. Como era de suponerse, lamentablemente, quienes se trataron con un médico o clínica particular están mucho más satisfechos con la calidad de la atención que quienes tuvieron que hacerlo en establecimientos de Essalud o del Ministerio de Salud (Minsa).

Esta divergencia es recurrente en las encuestas, tanto en las particulares como en las del INEI. Pero a pesar de los ofrecimientos de los altos cargos de Essalud y el Minsa para mejorar la atención y el equipamiento, la población no percibe ningún cambio significativo. En suma, quienes pueden pagarse una clínica privada reciben un mejor trato, pero quienes no tienen esa posibilidad, tienen que contentarse con una atención que mayoritariamente es calificada de regular o mala.

Justamente, los afectados por las heladas y el friaje son habitantes de bajos ingresos, y aunque existen programas para aliviar su situación en invierno, aglutinados en el Plan Multisectorial ante Heladas y Friaje –coordinado por la PCM–, no todos están cubiertos por la ayuda gubernamental. Por ejemplo, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables tenía previsto repartir kits de abrigo a niños menores de cinco años y adultos mayores de 60 en 143 distritos, pese a que el plan de este año incluye 257 distritos afectados por heladas.

No sorprende, entonces, que el 69% de los encuestados por Pulso Perú manifieste que la ayuda no ha llegado. Sería mezquino no reconocer las acciones que realiza el Gobierno, pero además de la necesidad de mejorar la cobertura, es indispensable pensar en la prevención. Por ejemplo, se podría comenzar por promover la construcción de viviendas con técnicas y materiales que resistan los cambios de temperatura. A diferencia de terremotos y El Niño, las heladas y el friaje ocurren todos los años y en la misma época, de modo que es factible reducir su impacto. Pero eso no sucede, por incapacidad de los funcionarios de turno o por indiferencia.

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