Editorial de Gestión. A pesar de que el MEF presume de su manejo de la política fiscal, la inversión pública se redujo en noviembre. (Foto: GEC)
Editorial de Gestión. A pesar de que el MEF presume de su manejo de la política fiscal, la inversión pública se redujo en noviembre. (Foto: GEC)

RESULTADOS. La mayor contribución al crecimiento del PBI de noviembre provino de dos sectores: el llamado “otros servicios”, que es una especie de cajón de sastre y, lo que puede sorprender a muchos, alojamiento y restaurantes. A pesar de que otros servicios tiene la segunda ponderación más alta en el cálculo del PBI, detrás de minería, no hay datos suficientes para analizar su desempeño. En el caso de alojamiento y restaurantes, sí se puede.

Los servicios de hospedaje crecieron fuertemente en noviembre, respecto del mismo mes del 2020, pero en el acumulado (enero-noviembre) todavía no recuperaban su nivel del 2020. Es que las restricciones por la pandemia empezaron a mediados de marzo del 2020, de modo que hubo dos meses y medio de normalidad. En cambio, los restaurantes sí se estaban recuperando, gracias a la reducción de los límites de aforo, reapertura de locales y el impulso del delivery. Sin embargo, las nuevas restricciones aplicadas este mes en varias zonas del país –incluida Lima Metropolitana–, ante la llegada de la variante ómicron, podrían frenar esa reactivación.

En cambio, se contrajeron minería e hidrocarburos, construcción y finanzas. El INEI explica que la caída de la producción metálica, luego de ocho meses de expansión, fue agravada por las medidas de fuerza adoptadas por las comunidades de las áreas de influencia de las minas. Considerando que Las Bambas paralizó sus operaciones en diciembre por el mismo motivo, habría que esperar otro resultado negativo para ese mes. En el caso de construcción, a pesar de que el MEF presume de su manejo de la política fiscal, la inversión pública se redujo considerablemente en noviembre (en los tres niveles de gobierno). La ejecución de obras de prevención de riesgos cayó 59%.

Desde abril, el PBI mensual ha estado creciendo menos, a medida que el efecto estadístico se disipaba. En noviembre, la variación fue 3.47%, aunque el PBI desestacionalizado –que permite comparar con el mes previo– se redujo 0.51% respecto de octubre. Fue el segundo mes consecutivo en rojo para dicho indicador, lo que respondería a la incertidumbre que este Gobierno no deja de generar en las expectativas empresariales, cuyo efecto también se observa en las preocupantes cifras laborales.

En Lima Metropolitana, el empleo cerró el 2021 con un retroceso de 7.1% respecto de sus niveles prepandemia, en tanto que la población desocupada aumentó 58.5% (202,600 personas). Encima, hubo más subempleados. Si se sigue hostigando al sector privado, estas cifras no mejorarán.

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