Editorial de Gestión. Se portó como todo un político tradicional al culpar a otros de los problemas generados en estos 100 días, sin reconocer ningún error y, por supuesto, sin hacer ninguna autocrítica. (Foto: Presidencia)
Editorial de Gestión. Se portó como todo un político tradicional al culpar a otros de los problemas generados en estos 100 días, sin reconocer ningún error y, por supuesto, sin hacer ninguna autocrítica. (Foto: Presidencia)

El presidente Pedro Castillo viajó a Ayacucho para dar el mensaje por los 100 días de su gobierno. Sin duda, escogió un lugar simbólico para hacerlo, pero en lugar de reivindicar la historia de la ciudad elegida con un discurso objetivo como mandatario prefirió portarse como un candidato y dedicarse a hacer ofrecimientos sin nada concreto de fondo.

El mandatario nuevamente inició su discurso con palabras orientadas a dividir al país, olvidando que en el Perú “el que no tiene de inga tiene de mandinga” (como diría Ricardo Palma) y buscando usar su origen para reivindicarse o victimizarse. Sin embargo, debió recordar que no es el único presidente que nació en el interior del país.

“Los peruanos y peruanas eligieron a un maestro, campesino y rondero para que dirija esta nación y lo hicieron porque querían un cambio. No para continuar con lo mismo”, dijo Castillo. Pero a lo largo de su mensaje dejó en claro que es poco el cambio que la ciudadanía podrá ver, pues se portó como todo un político tradicional al culpar a otros de los problemas generados en estos 100 días, sin reconocer ningún error y, por supuesto, sin hacer ninguna autocrítica. Por ejemplo, no hizo mención a los desaciertos en nombramiento de ministros y funcionarios ni intentó demostrar un espíritu de enmienda.

Es cierto que el mandatario recibió un país complejo y aquejado de problemas que se agravaron con la crisis sanitaria y económica producto de la pandemia. Sin embargo, en estos 100 días, quizás su mayor logró –o el único–ha sido continuar y acelerar el proceso de vacunación en todo el país. Desde estas líneas trataremos de revisar el discurso del presidente en el orden en que lo realizó.

Para Castillo su mayor logro es la masificación del gas, pero ese es un tema que sin duda le tomará más de 100 días. Es cierto que ya presentó un proyecto al Congreso y que busca renegociar el contrato con el Consorcio de Camisea. Sin embargo, el Gobierno hasta ahora no tiene una propuesta clara ni sobre lo que desea renegociar ni sobre el financiamiento requerido, temas que aún están en evaluación. Además, si bien ahora se habla de conversar con la empresa dentro del marco de la ley, en un inicio se dijo incluso que se estatizaría a la compañía si no aceptaba negociar, un aspecto en el que luego tuvo que ser “traducido” por otros ministros para salvar el bache generado.

Otro logro destacado por Castillo es respecto a la reactivación económica. Sin embargo, si bien la economía muestra recuperación se debe en gran medida al trabajo del ministro de Economía anterior, Waldo Mendoza. Más bien el gobierno actual ha preferido la inyección de dinero estatal a través de bonos como Yanapay, el bono para los trabajadores que ganen menos de S/2,000 o la transferencia a los diferentes niveles de gobierno para obras de pequeña envergadura a través de inversión pública. En materia de inversión privada solo puede hablar de proyectos que ya estaban encaminados, pero hasta ahora no hay un proyecto nuevo que se haya iniciado y que sea de gran magnitud, tan solo algunos anuncios.

“El mandatario olvidó mencionar su mayor logro, uno que es consecuencia solo de su gobierno: la rebaja en la calificación crediticia del Perú por parte de dos agencias: Moody’s y Fitch”.


Apostar por la delegación de facultades en materia tributaria tampoco juega a favor del Gobierno porque no es seguro que consiga los votos suficientes y porque el proyecto no conviene al país. Uno de los problemas es que no se define claramente para qué se usará el dinero recaudado.

Respecto a la segunda reforma agraria, repitió las palabras que viene diciendo desde que era candidato o cuando lanzó el programa, pues lo cierto es que aún se trata de propuestas que no se han concretado.

Con relación al sector educación, un tema que debería ser central en el gobierno de un profesor, la apuesta ha sido regresar a clases presenciales el próximo año, pero es necesario esperar a que la inversión que se propone para infraestructura de las escuelas y set de higiene esté lista antes de marzo del próximo año y que exista claridad sobre el plan que se aplicará. Por el momento, lo único concreto es que el esfuerzo por “pagar la deuda social de los maestros” es más importante que la calidad educativa que reciban los estudiantes.

De igual manera, Castillo dejó entrever que la remuneración mínima puede elevarse a 1,000 soles y dijo que “ningún trabajador formal ganará menos de mil soles mensuales, hasta aumentar el sueldo mínimo”. Sin embargo, no se ocupó en ningún momento de un anuncio para los informales, que son casi el 80% de la PEA. Otras medidas populistas planteadas en su discurso de balance fueron la prohibición de viajar en primera clase y la venta del avión presidencial, se trata de gestos que sirven para ganar aplausos, pero que no significarán un cambio concreto. El avión peruano no es moderno y si alguien lo compra los recursos que se recauden serán exiguos.

La propuesta del mandatario para luchar contra la corrupción es declarar que si “los servidores públicos se roban un sol del presupuesto, serán denunciados y expulsados” de su puesto, y si bien es de aplaudir esta decisión, lo cierto es que esta no debería ser la única falta o delito castigado, existen otros comportamientos que también le causan daño al país, como buscar favorecer a amigos o familiares con ascensos indebidos. De igual manera, resulta cuestionable el proyecto presentado por el Ejecutivo para prohibir “que las personas que tengan acusación fiscal puedan ser candidatos de elección popular”, pues no se trata de procesos con sentencia firme.

Lo cierto es que durante los 45 minutos que duró su mensaje, el presidente Pedro Castillo no pudo desprenderse del candidato Castillo y usó el enfrentamiento y el populismo como sus cartas de presentación. Además, olvidó mencionar su mayor logro, uno que es consecuencia solo de su gobierno: la rebaja en la calificación crediticia del Perú por parte de dos agencias: Moody’s y Fitch.

Mientras daba su fallida evaluación de los primeros 100 días, la procesión iba por dentro, pues aún no resuelve la crisis política generada por los ascensos en las Fuerzas Armadas.

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