Editorial de Gestión. El Gobierno debe ejecutar adecuadamente su presupuesto para que los centros de atención estén preparados para el peor escenario.  (Foto: GEC)
Editorial de Gestión. El Gobierno debe ejecutar adecuadamente su presupuesto para que los centros de atención estén preparados para el peor escenario. (Foto: GEC)

PANDEMIA. Ante el evidente incremento de los contagios por la variante ómicron del COVID-19, el ministro de Salud, Hernando Cevallos, tuvo que reconocer que el Perú ya vive una tercera ola, pues en la ciudad de Lima en las últimas tres semanas los casos se duplicaron y en el resto del país se incrementaron en más de 50%. Sin embargo, si bien aumentaron los casos no sucede lo mismo con la mortalidad, pues la variante ómicron —que ya está presente en más del 53% de los contagios en la capital— se propaga rápidamente pero no tiene el grado de mortalidad de la variante delta.

El Ejecutivo ha reaccionado elevando el nivel de alerta sanitaria en varias ciudades y reduciendo los aforos, y algunas municipalidades han decidido que el ingreso a las playas sea previa programación vía web.

Si bien no se debe alarmar innecesariamente a la población, a veces lo mejor es pecar por exceso y no por defecto, sobre todo con las experiencias vividas en el país durante las dos primeras olas.

Por ello, aunque el nivel de letalidad es menor, el alto número de contagios podría saturar el sistema sanitario y hacerlo colapsar como en ocasiones anteriores. ¿Qué hacer? Si bien se han realizado anuncios sobre la compra de camas UCI, nuevas plantas de oxígeno y contratación de personal, si esto no se concreta en los próximos días podría resultar un poco tarde. Además, se desconoce cómo piensa afrontar el Ejecutivo la propagación de la variante ómicron pues hasta ayer estaba en 9 regiones.

Asimismo, es correcto señalar que esta tercera ola podría no ser tan dañina si un importante sector de la población acude a vacunarse, ya sea para recibir sus primeras dosis o completar su dosis de refuerzo, pero ayer algunos vacunatorios colapsaron en la atención al incrementarse el número de usuarios. Además, es necesaria una campaña de información clara donde se ponga énfasis en que, si bien la vacuna ayuda a mitigar los contagios, no evita los mismos, por lo que las personas inoculadas no deben descuidar el cumplimiento de los protocolos, pues vacunadas o no pueden contagiarse

Corresponde a la población seguir los protocolos ya establecidos, pero el Gobierno debe generar los espacios y facilidades para que ello ocurra, así como ejecutar adecuadamente su presupuesto para que los centros de atención estén preparados para el peor escenario.

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