(Foto: GEC)
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NUEVO GOBIERNO. Con la incertidumbre política renovada, gracias a los desaciertos cometidos por el presidente Pedro Castillo en menos de una semana de Gobierno, es casi imposible analizar perspectivas económicas. Recién el viernes en la noche, más de dos días después de su investidura, tomó juramento a Pedro Francke como titular del MEF, en un retraso que no se había visto en ninguna de las recientes (y numerosas) crisis ministeriales. Lo que cabe preguntarse es si este nombramiento calmará a los mercados, que como era de suponerse, reaccionaron mal tras conocerse el perfil político y profesional del Gabinete.

Se rumoreó que el propio Francke declinó el ofrecimiento del cargo el día anterior justamente debido a la presencia de personajes como Bellido al frente del Gabinete. Se ignora si también le desagradó la ausencia de mujeres –salvo en las dos carteras consideradas como “cupos femeninos”–, lo cual abona a la imagen de misógino del jefe del Gabinete. Durante la campaña de la segunda vuelta, Francke se esforzó en asegurar que se mantendría la estabilidad macroeconómica, pero su marcha y contramarcha entre jueves y viernes ha minado su credibilidad.

Hoy será una primera prueba de fuego con la bolsa y el dólar, aunque habrá que esperar un tiempo para evaluar tendencias en indicadores como fuga de ahorros, corrida de fondos mutuos, paralización de inversiones de corto plazo, etcétera, que marcaron niveles máximos tras la primera y segunda vuelta. Eso significa que la incertidumbre continuará, no solo en los mercados sino sobre todo en factores a mediano plazo y que tienen impacto en el grueso de la población. Uno de ellos, el más grave, es el funcionamiento del Ejecutivo.

La experiencia de los últimos años ha mostrado que aunque al frente del MEF esté un o una profesional competente y con amplios conocimientos de política económica, si la ineficiencia campea en el resto de ministerios –que son los que ejecutan los presupuestos basados en dicha política–, no se pueden esperar buenos resultados. La ejecución de la inversión pública, las adquisiciones de bienes y servicios, y las contrataciones no dependen directamente del MEF.

En otras palabras, la credibilidad del Gobierno en general y de Castillo en particular seguirá en entredicho. Y la falta de transparencia empeora esta delicada situación. Despachar desde la “casa de Breña” sin informar con quién se reúne despierta suspicacias, lo cual es otro de sus serios desaciertos. En lugar de la famosa “luna de miel”, este régimen se ha iniciado con un divorcio.


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