Editorial de Gestión. No se trata de que existan cargos inamovibles en  el Estado, pero  se requiere experiencia.
Editorial de Gestión. No se trata de que existan cargos inamovibles en el Estado, pero se requiere experiencia.

CAMBIO DE EQUIPO. Mientras el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) aún no culmina su labor para la proclamación de la fórmula presidencial ganadora, el país está en ascuas, pues en los últimos veinte años ningún proceso de transferencia de mando se llevó a cabo en un periodo tan corto de tiempo. Esto resulta más preocupante debido a la difícil crisis sanitaria y económica que atraviesa el país agravada por la polarización social existente.

Cada nuevo gobierno que ingresa necesita tener un cabal conocimiento de la situación en que recibe el país, sobre todo porque suelen ingresar con equipos de trabajo que no siempre cuenta con la experiencia debida en la administración pública. El periodo de transferencia permite a los nuevos equipos plantear todas sus dudas y requerimientos de información de tal manera que les permita entender lo que se está haciendo y lo que se puede hacer.

Sin importar la capacidad de la persona, el inicio de una nueva labor requiere un periodo de aprendizaje. A nivel de gobiernos a este periodo de aprendizaje se le suele equiparar con la “luna de miel” que le otorga la población antes de exigirles resultados, es decir, la ciudadanía sabe que un nuevo gobierno debe “adaptarse” antes de que sus necesidades puedan ser satisfechas. Sin embargo, es poco probable que el próximo gobierno cuente con ese periodo de gracia, y debido a ello y al corto tiempo que tendrá para la transferencia será de vital importancia que lleve en su equipo al mayor número posible de profesionales con experiencia en la administración pública y sobre todo que respete la meritocracia ya existente en el Estado.

En décadas pasadas el clientelaje político llegó a su máxima expresión y si bien eso disminuyó en el presente siglo, no se ha abolido del todo. No se trata de que existan cargos inamovibles al interior del Estado, pero se requiere experiencia y no que las personas vayan a “aprender”. Ya existen varias instituciones donde el mayor valor es su tecnocracia y con el poco tiempo que existe para el cambio de mando lo conveniente sería que, sobre todo en algunas áreas críticas, como el proceso de vacunación, se mantenga a los equipos que ya vienen laborando, que no implica que se tenga que quedar el ministro.

Asimismo, los funcionarios que ingresen deben mostrar no solo su CV sino su trayectoria laboral. Lo que tanto se ha criticado en el pasado no se puede repetir ahora. Además, Servir debería explicar bajo qué régimen ingresaran los más de 300 puestos de confianza en entidades claves que requiere un nuevo gobierno, sin contar los que ingresan en mandos medios.

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