Editorial de Gestión. Frenar el deterioro de las expectativas económicas es una labor en manos únicamente del Gobierno. (Foto: GEC)
Editorial de Gestión. Frenar el deterioro de las expectativas económicas es una labor en manos únicamente del Gobierno. (Foto: GEC)

CREDIBILIDAD. “Los hechos dicen más que mil palabras”. Esta frase debería estar colgada en las oficinas de todos los funcionarios públicos y ser el primer pensamiento de los gobernantes, pues sin importar cuál sea su discurso, en la percepción de la población siempre serán más importantes las acciones que realicen.

La última encuesta realizada por Datum para Gestión revela que el Gobierno de Pedro Castillo no practica lo que dice. Así, para la mayoría de la ciudadanía, la actual administración no le da la debida importancia a la inversión privada (59%), a pesar de que así lo pregona en Estados Unidos. La única manera real de salir de la crisis, tal como sostuvimos ayer, es incentivar la inversión privada, pues es la que genera empleo.

No basta con que el mandatario hable con empresarios en Washington, Nueva York o en el Perú si no es capaz de establecer una medida o acción concreta que evidencie que hay interés por promover la inversión. Por el contrario, resulta contraproducente que luego de estos discursos el comportamiento tanto de su bancada como de su gabinete (por ejemplo, el ministro de Trabajo) vaya por el camino contrario.

Las falencias del Gobierno también son evidentes para los bolsillos de los ciudadanos. Así, para el 50% de los encuestados el incremento de precios del gas, los alimentos y el dólar se debe a la falta de una política económica clara del Gobierno, y las expectativas de que la recuperación económica tome menos de dos años se han reducido, comparadas con lo que se creía hace un año. Una percepción que se condice con los ajustes a la baja realizados tanto por el BCR, que ahora plantea en 0% su proyección de crecimiento de inversión privada en el 2022, como por Credicorp Capital Research, para quienes la inversión privada caería 7% el próximo año.

Estas expectativas pueden revertirse, pero dependen de las acciones que tome el Gobierno tanto de carácter económico como para reducir la incertidumbre política. Pero si desde la más alta autoridad de gobierno en lugar de generar seguridad jurídica se hacen citas veladas a un cambio a las reglas de juego o la necesidad de un “nuevo contrato social”, si se retrasa el nombramiento de los miembros del directorio del BCR y continúan los dimes y diretes en el Gabinete, la incertidumbre no va a desaparecer.

En este momento, frenar el deterioro de las expectativas económicas es una labor en manos únicamente del Gobierno. Si eso no lo hace, pronto la población se dará cuenta de que, al igual que en el cuento del traje nuevo del emperador, el presidente está desnudo… de propuestas.

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