Editorial de Gestión. El PBI desestacionalizado de marzo se redujo 1.31% marcando su segundo mes consecutivo de contracción.
Editorial de Gestión. El PBI desestacionalizado de marzo se redujo 1.31% marcando su segundo mes consecutivo de contracción.

PBI. El efecto estadístico está terminando de desvanecerse. En marzo del 2020, a raíz de la cuarentena inducida por la pandemia, la economía peruana quedó casi totalmente paralizada, lo que generó una caída estrepitosa del PBI. El de marzo del 2021 registró un rebote de 20% como consecuencia de esa reducción en la base estadística, pese a que en ese entonces todavía existían muchas restricciones de movilidad y aforo.

Para marzo de este año, se hubiese esperado un resultado que reflejase la reactivación que comenzó a materializarse a inicios del año pasado, pero lamentablemente no fue así, porque ese proceso quedó trunco por los motivos ya conocidos (los desaciertos, deslices y malos manejos del Gobierno de Pedro Castillo). Si bien el PBI del tercer mes del año se expandió 3.79%, es una tasa relativamente baja teniendo en cuenta que en marzo del 2021 la economía no estaba totalmente abierta, lo que significa que habría habido espacio para una expansión un poco mayor.

Esto lo confirma el PBI desestacionalizado –que compara el dato con el mes inmediatamente anterior, pues ajusta la estacionalidad y corrige el efecto calendario–. Y el de marzo se redujo 1.31% respecto de febrero, marcando su segundo mes consecutivo de contracción. Esa disminución ocurrió a pesar de que ya no existían las principales restricciones relacionadas con la pandemia, aparte del uso de mascarilla. El toque de queda fue eliminado el 31 de enero, cuando Hernando Cevallos lideraba el Minsa, mientras que los límites de aforo quedaron sin efecto el 28 de febrero, durante la gestión de Hernán Condori, quien afirmó que la medida fue dictada para “reactivar la economía”.

Las cifras muestran que eso no sucedió y difícilmente iba a suceder porque la economía está desacelerada por otros factores, en especial por el atroz Gobierno de Castillo (y la impericia e ineficiencia de personajes como Condori y su sucesor en el Minsa). En realidad, lo que se buscaba era “reactivar” la popularidad del presidente, pero las encuestas muestran que eso tampoco ha pasado. Es cierto que con el aforo completo hubo actividades que se beneficiaron como restaurantes y entretenimiento, pero en este caso tenían una base comparativa muy baja (en marzo del 2021 regía buena parte de las limitaciones que perjudicaban su desempeño).

Además, parece que ya se inició el descenso del indicador anualizado (PBI de los últimos 12 meses). En febrero fue 14.42% y en marzo, 13.19%. Las proyecciones lo sitúan en alrededor de 3% para cuando termine el 2022. Se vienen meses complicados.