Editorial de Gestión. En ese entorno hostil, la mejor defensa sería asumir un rol más proactivo. (Foto: Hugo Perez / GEC)
Editorial de Gestión. En ese entorno hostil, la mejor defensa sería asumir un rol más proactivo. (Foto: Hugo Perez / GEC)

CADE. “Mayor eficiencia, aumento de la producción: claves del progreso económico y social del país”. Este pareciera ser el título de un evento empresarial de nuestros días, pero en realidad fue el de la primera Conferencia Anual de Ejecutivos (hoy CADE Ejecutivos), realizada en Paracas en setiembre de 1961. Se podría decir que la entidad organizadora (IPAE) tenía bastante claro cuál debía ser el rol del sector privado desde que convocó a su primera CADE, pero cabría preguntarse si los CEO, directores y otros altos mandos –incluidos, por supuesto, los líderes gremiales– han compartido ese punto de vista.

Han pasado 60 años, pero el mayor reto del país es el mismo: el progreso socioeconómico, pues no basta con el crecimiento del PBI si no viene acompañado de bienestar para todos. Son muchos los escollos que han impedido que el desarrollo comience a afianzarse, como la ineficiencia del Estado, políticas gubernamentales erradas o mal aplicadas, autoridades corruptas y empresas corruptoras, entre otros, pero había uno que no era tomado en cuenta en estos foros. Se trata de la falta de interés por conocer qué piensan los demás.

La CADE Ejecutivos de este año aborda ese problema. Bajo el título “Diversas voces, un solo Perú”, buscará promover el diálogo entre empresarios y otros actores de la sociedad, con énfasis en los del interior del país –representantes privados y públicos de los departamentos han sido invitados especialmente para esta edición–. El reto será hacer que esas voces se escuchen durante todo el año, y que las conclusiones que se planteen no queden como un listado de buenas intenciones. Por ejemplo, es clave el rol de los gremios, pues muchos aún no asumen que su responsabilidad va más allá de la defensa de los intereses de sus asociadas.

Hay que recordar que en una oportunidad la CADE trató de cambiar su formato planteando retos y metas a los empresarios, que debían ser evaluados en la edición del siguiente año. Lamentablemente, el experimento no funcionó como se esperaba. Quizás en esta oportunidad, con algo de esfuerzo y compromiso, se obtengan mejores resultados, pues ahora más que nunca es necesario que el sector privado mejore su imagen pública.

El presidente Pedro Castillo intervendrá mañana martes; seguramente volverá a prometer estabilidad jurídica –y dentro de unos días, retomará sus ataques contra los empresarios formales–. En ese entorno hostil, la mejor defensa sería asumir un rol más proactivo y demostrar que sí les interesa el progreso económico y social del país.

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