Editorial de Gestión. El PBI desestacionalizado se expandió 3.41% con respecto al mes previo (abril) revirtiendo tres meses de retrocesos.
Editorial de Gestión. El PBI desestacionalizado se expandió 3.41% con respecto al mes previo (abril) revirtiendo tres meses de retrocesos.

CRECIMIENTO. El Gobierno de Francisco Sagasti dejará la economía en pleno rebote y la vacunación en marcha. Quien asuma el 28 de julio tendrá la obligación de continuar impulsando ambos procesos, en especial porque la incertidumbre política podría provocar un estancamiento de la producción y porque existe el peligro latente de una tercera ola de contagios, que podría ser tan fuerte como la segunda si se interrumpe el cronograma de inoculación.

El informe del PBI de mayo es el último en darse a conocer con el actual Gobierno y marca una cifra alentadora, pues la producción creció 47.8%, con respecto al mismo mes del año pasado, que fue el segundo de mayor caída durante la pandemia. Pero ese resultado no se debió únicamente al efecto estadístico, pues el PBI desestacionalizado se expandió 3.41% con respecto al mes previo (abril), revirtiendo tres meses de retrocesos. El empleo y los ingresos también siguieron mejorando en Lima, aunque a menor ritmo.

La semana pasada, al anunciar que mantendrá en 0.25% su tasa de interés de referencia, el BCR justificó su decisión en el deterioro de la mayoría de indicadores adelantados de la economía en junio, así como en la caída de las expectativas. Es que en medio de la incertidumbre, las empresas han puesto en espera sus inversiones de corto plazo. No nos referimos a grandes proyectos –que también están siendo repensados– sino a ampliación de capacidad instalada o para capital de trabajo, a fin de prepararse para cuando la demanda supere sus niveles prepandemia.

En otras palabras, si bien la economía ya no se encuentra en situación tan grave, continúa muy frágil. El nuevo Gobierno tiene que estar consciente de que el panorama no cambiará, y podría empeorar, si demora en precisar cómo manejará la política macroeconómica. Dado que faltan menos de dos semanas para que asuma, se agravaría la situación si pusiera en marcha algunas propuestas que pongan en riesgo la estabilidad económica. Es decir, agravaría la situación si se aplica el nefasto “complejo de Adán”, que sería poner en agenda la convocatoria a una Asamblea Constituyente para una nueva carta magna. Ello paralizaría lo avanzado hasta ahora.

Este riesgo también se cierne sobre la vacunación. El avance es promisorio –aunque no se han aclarado ciertas irregularidades– y existe un cronograma respaldado por la adquisición de las dosis necesarias. Aún falta mucho para alcanzar la inmunidad de rebaño, de modo que frenar el impulso logrado sería muy costoso.

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