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OPINIÓN

Editorial: A cerrar el caño

Editorial de Gestión. "El comportamiento del gasto público está poniendo en peligro la consolidación fiscal". 

Ministerio de Economía y Finanzas

FOTO 4 | 4. Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). La cartera económica se encuentra en el cuarto lugar, con 228 barreras eliminadas.

FINANZAS PÚBLICAS. Las advertencias del Consejo Fiscal, el BCR, analistas y calificadoras de riesgo llegaron, por fin, a oídos del MEF: el comportamiento del gasto público está poniendo en peligro la consolidación fiscal que el Gobierno se ha propuesto alcanzar para el 2021. La mayor preocupación se enfoca en el gasto corriente, que incluye la planilla estatal y los bienes y servicios que el sector público contrata –como suministros médicos o limpieza de cauces fluviales–.

El gasto corriente del sector público no financiero aumentó 4.6% el 2017, en términos reales, aunque comenzó a acelerarse hacia fines de año, alcanzando un incremento de 18% en diciembre. En lo que va del 2018, ese ritmo continúa, pues en el primer bimestre se expandió 16.5%. El BCR informa que este salto se registró en los tres niveles de Gobierno y rubros. En el caso de remuneraciones, refleja los aumentos otorgados desde el 2017 para el personal de educación y salud; y en bienes y servicios, por la contratación de servicios para la reconstrucción.

Es claro que no se pueden reducir los sueldos de profesores, médicos y enfermeras, y tampoco sería factible recortar los gastos para reparar los daños causados por El Niño costero –que no serán permanentes–, pero lo que el Gobierno sí está obligado a hacer es detener todo intento de seguir elevando el gasto corriente, tanto los que provienen del Congreso como del propio Ejecutivo, empezando por la contraproducente alza de la remuneración mínima anunciada por el presidente Kuczynski.

El Ministerio de Economía advierte que hay “demandas legislativas por S/ 4,500 millones”. Y justo ayer la Comisión de Trabajo aprobó la incorporación de 500 mil trabajadores CAS a la planilla del Estado. Por ello, hay que hacer entender a los legisladores que dictar leyes que tienen incidencia sobre el presupuesto público puede favorecer a grupos de interés específicos, pero deterioran la estabilidad fiscal y, por ende, son perjudiciales para la economía nacional.

Con respecto al otro componente del gasto público, la inversión, el Gobierno parece haber comenzado a superar sus deficiencias operativas: creció 45.8% en febrero y se estima que en adelante solo habrá variaciones positivas. Es que este es el tipo de gasto que dinamiza la economía, si es bien ejecutado, lo que a su vez tiene efectos favorables sobre la recaudación, aunque lamentablemente no son inmediatos. Es por ello que mientras los ingresos fiscales continúen rezagados frente a los egresos, se tiene que cerrar el caño del gasto corriente.

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