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Editorial: Poco a poco

Editorial de Gestión. "Se necesita el compromiso de las empresas para apostar por el talento femenino con el que cuentan"

Paridad de género en directivos: busquemos tener cierto balance en el mix de hombres/mujeres en mandos medios y directivos de alto nivel.  Ello no solo redundará en la equidad sino también en la eficacia, pues si nos fijamos más en hombres para ascender o

EQUIDAD. Nueve de los 19 ministros que integran el actual gabinete son mujeres. En varias empresas aumenta el número de mujeres en su directorio y todo apunta a que Confiep tendrá a una mujer como presidenta por primera vez en su historia, aunque ya cuenta con una en su junta directiva. El gremio seguirá así el ejemplo de la Cámara de Comercio de Lima que ya cuenta con una segunda presidenta mujer, al igual que la Sociedad Nacional de Pesquería.

Los casos expuestos a modo de ejemplo reflejan que, aunque todavía no sean mayoría, la trayectoria de profesionales mujeres está siendo poco a poco reconocida sobre todo en cargos con un alto perfil público, y si bien aún queda un largo trabajo por hacer son alentadores estos primeros pasos.

Cada vez que una mujer logra un avance en sectores dominados históricamente por hombres, sabe que, además de sus cualidades para el cargo, representa un ejemplo para todas aquellas que vienen detrás y para el grupo —cada vez más reducido, pero aún existente— de quienes creen que hay espacios o cargos a los que una mujer no puede aspirar.

Las estadísticas señalan que mientras más se asciende en la carrera profesional menos mujeres se encuentran. Cambiar esa realidad no será sencillo y seguramente será necesario un cambio generacional para ver una mayor equidad, no solo en el número de mujeres en altos cargos, sino para superar también la brecha salarial.

Un pequeño avance es luchar por que las selecciones de los cargos tanto en el sector público como en el privado sean meritocráticas sin diferenciar por el género del profesional. La meritocracia ayuda a evidenciar a las profesionales mujeres que existen en cada sector, mucho más que el simple establecimientos de cuotas.

Además, se necesita el compromiso de las empresas para apostar por el talento femenino con el que cuentan. Las compañías extranjeras lo han entendido muy bien y por eso en la mayoría de ellas la diferencia entre el número de hombres y mujeres en altos cargos es menor. No sucede aún lo mismo con las empresas nacionales, pero la alta competencia por la retención del talento sin duda las obligará a equipararse con sus pares extranjeros.

Falta un largo camino, pero ya se están dando los pasos adecuados.

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