Editorial de Gestión. Ha seguido creciendo el número de ciudades con inflación anualizada superior al 10%: en noviembre fueron cinco.  (Foto: GEC | Eduardo Cavero)
Editorial de Gestión. Ha seguido creciendo el número de ciudades con inflación anualizada superior al 10%: en noviembre fueron cinco. (Foto: GEC | Eduardo Cavero)

ALZA DE PRECIOS. La de noviembre fue menos elevada que la de octubre, tanto en Lima y Callao (0.36% versus 0.58%) como en las principales ciudades (0.45% versus 0.58%), pero la inflación anualizada continúa sin dar tregua, pues sigue incrementándose en el interior del país –en Lima disminuyó ligeramente respecto de octubre, aunque fue más alta que en setiembre–. El resultado del mes pasado se debería a dos factores, que pudieron contrarrestar la inflación importada de bienes e insumos básicos, así como el encarecimiento del dólar producido por los errores y contradicciones del Gobierno.

El primer factor es el viraje en la política monetaria del , que luego de mantener su tasa de interés de referencia en 0.25% desde abril del año pasado (como medida para enfrentar la pandemia), comenzó a subirla desde agosto; hoy se ubica en 2%. Los bancos centrales reducen sus tasas de interés cuando la inflación y/o las expectativas inflacionarias se alejan de la meta, pero el efecto no es inmediato sino que toma algunos meses para manifestarse. Quizás en noviembre la acción del BCR haya comenzado a surtir efecto.

El otro factor sería la reducción del consumo privado, en especial del consumo de las familias, y ya hay indicios de este comportamiento. Por ejemplo, un estudio de la investigadora de mercados Offerwise indica que en los últimos seis meses subió en ocho puntos porcentuales (hasta 61%), el porcentaje de peruanos que enfrenta dificultades para cubrir su presupuesto familiar mensual. Ante el deterioro en los ingresos, la demanda se debilita, lo que ocasiona que los precios se reduzcan o dejen de aumentar, en particular de productos de primera necesidad.

Por cierto, el GLP volvió a encarecerse, lo que confirmaría que su retorno al Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles tuvo un impacto efímero, que es lo que suele ocurrir con esta clase de medidas, las que además, al ser subsidios ciegos, también benefician a quienes no lo necesitan –lo cual eleva su costo fiscal–. Lo más eficaz hubiese sido aplicar subsidios directos.

Está por verse si la inflación seguirá disminuyendo en los próximos meses, pues por ahora sigue demasiado alta. Una prueba es que ha seguido creciendo el número de ciudades con inflación anualizada superior al 10%: en setiembre había dos, pero en noviembre fueron cinco. De hecho, 18 de las 26 ciudades sondeadas por el INEI registran inflación anualizada por encima del promedio nacional. ¿Será este un motivo de la caída en la aprobación del presidente Pedro Castillo?

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