SISTEMA PREVISIONAL. El Congreso acaba de usar el proyecto que buscaba asegurar la prestación de salud en aquellas personas que decidieran retirar el 95.5% de su fondo de jubilación al cumplir 65 años, para darle una estocada más al Sistema Privado de Pensiones, afectando a los afiliados, por más que se quiera presentar como un logro para ellos.

Así, mientras la primera ley aprobada solo admitía el retiro a los aportantes que aún no se hubieran jubilado, la nueva norma incluye a los pensionistas del régimen especial de jubilación y a los del retiro programado. Además, los congresistas decidieron permitir el retiro del 25% de los fondos acumulados en la AFP para la compra no solo de viviendas, sino también de otros inmuebles y hasta el prepago de los créditos hipotecarios. Se afecta así la intangibilidad del fondo de pensiones que está protegido por mandato constitucional.

El ministro de Economía ha manifestado, por escrito, por considerar que se pone en riesgo a los pensionistas, pues el dinero podría agotarse antes de tiempo y dejarlos desprotegidos. Y reiterando que se afecta la intangibilidad de los fondos.

La pregunta que seguramente se harán los congresistas a futuro será: ¿si se puede disponer del fondo para la compra de una vivienda, por qué no para la autoconstrucción, para la adquisición de un auto o para atender una enfermedad que no sea terminal? Todos son supuestos que bien podrían ser cubiertos por dicho fondo.

Y si las personas pueden disponer del "fondo intangible", por un tema de necesidad mayor, ¿por qué no podría hacerlo el Estado? La decisión del Congreso abre la puerta para que futuros gobiernos puedan usar esos fondos.

Los congresistas parecen olvidar que el sistema pensionario lo que busca es que las personas, llegada la edad de jubilación, puedan acceder a una pensión. No se trata de un sistema de ahorro común y no puede quedar a la libre elección de las personas contar o no con una pensión de jubilación. Insistimos en la necesidad de una verdadera reforma en el sistema pensionario, tanto público como privado, que genere mayores beneficios y opciones para los trabajadores.

Es peligroso que un país carezca de un sistema pensionario obligatorio y que si lo tiene se pretenda distorsionarlo. Es momento de que Alfredo Thorne y Elmer Cuba manifiesten con argumentos técnicos su opinión sobre el tema.