SITUACIÓN FINANCIERA. La semana pasada estuvo cargada de demasiadas malas noticias para la economía peruana. El PBI de mayo creció menos de lo esperado y forzó a todos los que hacen proyecciones y predicciones a revisar sus cálculos (a la baja), empezando por el MEF y el BCR, que además elevó de 2.5% a 2.8% su estimado de la inflación, según consta en su último Reporte de Inflación. Encima, nos enteramos de que el déficit en cuenta corriente se halla en niveles preocupantes, producto del retroceso de las exportaciones.

En medio de tanto agobio –y con el paquete promotor de las inversiones aún en etapa germinal– hacía falta que se difundiera algo positivo. En vista de que la economía anda de capa caída, la esperada buena nueva vino del lado de las finanzas y por cortesía del BCR: las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima (BVL) podrían atender sus gastos financieros de los próximos ocho años con sus utilidades operativas generadas en el último año.

Esto significa que estas empresas mantienen un adecuado nivel de cobertura de sus gastos financieros, una característica que además alcanza a su liquidez. Es decir, están en condiciones de pagar sus obligaciones corrientes con sus activos corrientes, sin tener que liquidar parte de sus inventarios. La percepción de los propios empresarios sobre las finanzas de sus negocios y del acceso al crédito tampoco es mala, comparada con la que tienen en temas económicos.

A nivel macro, la situación también es prometedora. Por ejemplo, la deuda pública externa seguirá disminuyendo este año, como porcentaje del PBI, según vaticina el BCR. Es verdad que hace mucho tiempo que este indicador no forma parte del debate y los analistas lo tienen guardado en el baúl de los recuerdos, pero hay otro más coyuntural que últimamente parece haber estado volando debajo del radar: el tipo de cambio. Ello se debe a que la volatilidad de su cotización ha disminuido, lo que además le ha permitido al BCR ocuparse de otros asuntos, como reducir su tasa de referencia.

Esperemos que esta buena salud financiera se fortalezca cuando la prometida recuperación económica se haya materializado.