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El editorial de Gestión: “Menos sueño y más realidad”

El atraso de la educación en el Perú es producto, principalmente, de la desidia, de modo que para ponernos al día es prioritario sacudirse la modorra.

(Foto: USI)

INSISTIMOS. No hay que descubrir la pólvora. El atraso de la educación en el Perú es producto, principalmente, de la desidia, de modo que para ponernos al día es prioritario sacudirse la modorra. Para empezar, el Estado tiene que honrar su compromiso de elevar el gasto en el sector –estancado en 3% del PBI, enfocándose en la calidad, y eliminando las trabas burocráticas que impiden el desarrollo de las asociaciones público-privadas (APP).

A continuación, hay que intentar replicar las experiencias exitosas, tanto las foráneas como las que existen en nuestro país. Tal es el caso de los colegios de Fe y Alegría en áreas de ingresos bajos o de Innova Schools, en las de ingresos medios, iniciativas que prueban que la educación de primer nivel no tiene por qué ser un privilegio. El Estado también ofrece ejemplos, muy escasos pero destacables.

El trabajo del Gobierno Regional de Moquegua merece ese reconocimiento por el rendimiento que alcanzan sus estudiantes, que está muy por encima del promedio nacional –destina el 30% de su presupuesto a educación–. Lo mismo ocurre con el Colegio Mayor, que servirá de modelo para la construcción de trece más en el interior del país a través de las APP –y pensar que la anterior ministra de Educación quiso cancelar el proyecto–.

¿Qué se necesita? Líderes despiertos, es decir, que no sueñen con soluciones utópicas sino que piensen en respuestas prácticas y realizables. Urge que la carrera magisterial deje de ser la última opción y que la vocación que, a pesar de todo, poseen miles de jóvenes sea bien recompensada –con sueldos decentes y capacitación constante–, que los directores no ocupen su tiempo en papeleos sino en asuntos educativos y que los escolares descubran el valor del aprendizaje.

¿Será posible lograrlo? Los participantes de la mesa redonda organizada por Gestión coinciden en afirmarlo. Es claro que no hay una sola forma para superar el atraso y eso es lo más interesante, porque de lo contrario no habría posibilidad de compartir y debatir ideas. El papel del Estado es facilitar la discusión y no imponer su visión.

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