TERCER AÑO. El presidente terminará su tercer año de mandato con 24% de aprobación y 70% de desaprobación, según la encuesta de Datum Pulso Perú. Es decir, de cada cuatro peruanos, aproximadamente tres reprueban su labor mientras que solo uno (y lo más probable es que esta persona venga del sector A/B, paradójicamente). En fin, estas no son buenas noticias para el mandatario.

Curiosamente, para los , las acciones presidenciales se han ido deteriorando conforme este gobierno ha ganado experiencia. Tanto el manejo económico, como el manejo de los programas sociales, la lucha contra la corrupción, las acciones de inclusión social y la lucha contra la delincuencia, así como la labor del Gobierno en general, han recibido una este año y, para cada caso, una nota menor a la de los dos años previos.

Claramente, algunas de estas críticas pueden atribuirse –en parte- al contexto internacional, que ha sido una de las causas de la reciente de la economía, pero ciertamente otras responsabilidades residen en el seno de este Gobierno; notablemente, la lucha contra la corrupción y la inseguridad.

En cuanto al primero de estos casos, se podría argumentar también que la mayor percepción de corrupción está relacionada con la mayor cantidad de casos que se han visto expuestos en el último año. Y quizá haya algo de verdad en esa hipótesis, pero no debemos olvidar que dichos casos (López Meneses, César Álvarez, Orellana) salieron a la luz por la labor de la prensa y no por un trabajo de la Contraloría o del Ministerio Público. En cuanto al tema de seguridad ciudadana, las señales de alarma que dio la ciudadanía a las autoridades sin que estas reaccionen han sido de todos los tipos. No en vano, el 27% cree que lo peor que ha hecho este Gobierno en sus tres años es "no haber mejorado la seguridad". ¿Cómo la va a mejorar si tuvieron que pasar tres años para que reconozca que existe un problema?

Este 28 de julio, sin embargo, el presidente Humala tiene una nueva oportunidad para comunicar claramente a la población cómo es que piensa manejar estos dos problemas, así como explicar al Perú el bache económico sin causar miedo. Todo lo contrario: para dar seguridad respecto al futuro.