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Editorial de Gestión: ¿Una luz al final del túnel?

La recuperación económica del Perú será más lenta de lo pensado en lo que resta del 2014 tomando en cuenta que la base del año pasado para el segundo semestre es bastante alta.

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DEJANDO EL PESIMISMO. Todo parece indicar –ahora sí– que la desaceleración económica tocó fondo en junio, cuando el país creció un magro 0.3%, y que a partir de julio la tendencia del crecimiento se revertirá. Eso, claro, no significa que inmediatamente comenzaremos a ver tasas de 7% en el segundo semestre.

Por el contrario, la recuperación será más lenta de lo pensado en lo que resta del 2014 tomando en cuenta que la base del año pasado para el segundo semestre, y particularmente para el último trimestre, es bastante alta. Lo que sí quiere decir, no obstante, es que tenemos una nueva oportunidad de comenzar un ciclo de optimismo del cual puedan alimentarse las expectativas de los inversionistas y consumidores por igual para comenzar otra espiral de crecimiento.

Una primera señal de esta tendencia viene desde la Sunat. De acuerdo al ente recaudador, los ingresos tributarios treparon 4.4% en el mes de agosto, reflejando la actividad del mes anterior.

Particularmente, llama la atención la recaudación del IGV interno, que repuntó en agosto y creció 3.3% mostrando señales favorables de la demanda interna en julio (desde abril, este indicador no crecía por encima del 3%). Lo importante de esta información es que son datos "duros"; es decir, dinero ya recaudado y cuantificado.

En segundo lugar, debemos mencionar también las expectativas. De acuerdo al Índice de Confianza Económica, elaborado por GfK, la confianza de los peruanos regresó al tramo positivo en agosto luego de pasar seis meses en terreno pesimista. Es más, nos encontramos –junto con el mes de enero– en el nivel más alto de optimismo en lo que va del año.

La encuesta de confianza empresarial del Banco Central de Reserva, al igual que la de GfK, tiene señales mixtas pero, dentro de ellas, algunas alentadoras, como las mejoras en las expectativas de las empresas y la mayor confianza de los inversionistas.

Ahora, tampoco hay que pecar de optimismo excesivo. Todos estos datos vienen con varios "peros" nada desdeñables. Por ello, es importante que la economía muestre cifras concretas mejores que las recientes para seguir despejando estas sombras de pesimismo.

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