PAQUETE PROMOTOR. La del Congreso aprobó el que el Ejecutivo lanzó la semana pasada para impulsar la inversión y recuperar la confianza del sector privado. Ahora le toca a la –el pleno acaba de entrar en hibernación– convertirlo en legislación.

Hay que reiterar que este paquete no está diseñado para rescatar a la de un inminente descalabro –porque no lo hay– ni para recuperar, en el corto plazo, las tasas de crecimiento del cercanas a su potencial (6% para el y algo menos para ciertos analistas). Lo que se busca es "desenfriarla" con medidas que apunten a reducir el peso innecesario de la regulación y de los trámites burocráticos, flexibilizar las inconvenientes rigideces tributarias y, en el tema ambiental, priorizar las medidas correctivas frente a las sancionadoras. En suma, un ambiente más amigable para invertir.

Por eso, tanto el presidente Ollanta Humala como el ministro de Economía, , han subrayado que el objetivo principal es reactivar la inversión, que en el primer trimestre apenas creció 1.6% cuando en el 2013 alcanzó un pico de 10.3% (segundo trimestre) y de 17.2% en el 2012 (también en el segundo trimestre). Es entonces entendible que el discurso se haya dirigido en primer lugar al sector empresarial.

Al respecto, Castilla ha adelantado que los indicadores del PBI disponibles para mayo auguran mejores resultados que el magro crecimiento de abril y ha insistido en que no hay mucho espacio para aplicar una política fiscal más expansiva. Con tanto desorden del gasto en los gobiernos regionales y municipales –y en pleno año electoral– consideramos que esta prudencia es justificada.

Por lo pronto, el índice de confianza del consumidor de Apoyo Consultoría subió dos puntos en junio, hasta 53, alejándose del tramo pesimista. Ahora resta saber qué efecto está teniendo el paquete en las empresas y, lo más importante, si estas y sus líderes gremiales se animarán a invertir.