NUEVA OPORTUNIDAD. Hoy se cierra el plazo de recepción de aportes para la elaboración del Reglamento de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre, una norma que fue promulgada en julio del 2011 –una semana antes del cambio de gobierno–, pero que no entra en vigencia precisamente porque no ha sido reglamentada. Y aunque el Ministerio de Agricultura y Riego () está anunciando que reiniciará la concesión de áreas boscosas, luego de tres años de paralización, lo recomendable sería esperar hasta que el marco legal del sector esté completo.

Sucede que el Reglamento es clave para que la forestería inicie el camino hacia la formalidad y sin él, es poco probable que inversionistas serios se arriesguen a trabajar en nuestros bosques. Hay que anotar que como siempre ocurre, las autoridades estiraron más de la cuenta el proceso normativo: estableció un plazo de un año para la publicación de su Reglamento, pero han pasado dos años y medio, y recién se comenzará a recopilar los aportes.

¿Cómo se explica esta demora? Quizás nadie en el gobierno sepa explicarlo, pues la desidia no tiene explicación lógica, pero lo cierto es que el potencial de nuestros bosques seguirá siendo desaprovechado por lo menos por otro año más. La situación empeora aún más pues la mitad de los concesionarios actuales –que operan bajo la antigua ley– no está realizando actividades productivas en sus lotes.

Sin embargo, deben rescatarse algunos avances paralelos. Por ejemplo, el Minagri está realizando el catastro de los bosques, una tarea clave puesto que los inversionistas requerirán información de las especies maderables existentes en los lotes que se pondrán en oferta. Mientras más datos estén disponibles, la probabilidad de obtener precios más elevados podría incrementarse.

Con respecto a la reglamentación, su elaboración correrá por cuenta del Minagri y de los ministerios de la Producción () y de Comercio Exterior y Turismo. El entusiasmo que ha provocado la designación de al frente del Produce podrá transformarse en algo concreto si el economista le da prioridad a este tema en su recargada agenda.

Finalmente, hacemos votos para que el Reglamento incluya compromisos de reforestación que sean medibles, así como una eficiente supervisión para que los concesionarios cumplan sus obligaciones.