PRUDENCIA. Finalmente, el Banco Central de Reserva () optó por de referencia en 0.25 puntos porcentuales a 3.75%. Pero, pese a las alegaciones de que "las expectativas de permanecen ancladas dentro del rango meta de inflación", la decisión no debe haber sido tan simple para el grupo liderado por el Sr. Velarde. En realidad, la inflación anual a junio se encuentra en 3.45%, por encima del rango meta de 3%; y la morosidad, como ha advertido anteriormente, viene aumentando consistentemente en el sistema financiero, dejando particularmente vulnerables a las microfinancieras.

Por estas razones el BCR hizo lo posible por mantener la intacta durante el mayor tiempo posible, ensayando otras alternativas de política monetaria preliminarmente. Finalmente, sin embargo, el directorio del BCR priorizó –creemos que correctamente- la actividad económica por sobre las restricciones estrictamente monetarias. La pregunta que cabe ahora es ¿en qué medida esta maniobra tiene la capacidad de impulsar la actividad económica?

La que viene sufriendo la economía y que probablemente seguirá sufriendo hasta comienzos del segundo semestre se caracteriza principalmente por el enfriamiento de la (que ha crecido con las justas 1.6% en el primer trimestre) y el estancamiento de las (que no crecieron en el primer trimestre). La tasa de interés tiene el objetivo de darle un (necesitado) empujón al primero de estos abaratando los créditos corporativos. Sin embargo, el impacto final sobre la producción a final de año será moderado considerando que los efectos de cambios en la tasa de interés funcionan con cierto rezago. Principalmente, servirá para garantizar la recuperación de la economía en el segundo semestre, cuando la mayor estabilidad internacional ayude a nuestras exportaciones en paralelo.

Una un poco más expansiva también podría ayudar a generar el momentum de la recuperación; pero, habiendo dicho eso, debemos tener cuidado con que el empujón no sea demasiado fuerte como para descarrilar la locomotora.