RAMIFICACIONES. El miércoles, el presidente de EE.UU., Barack Obama, se refirió a los últimos sucesos entre y Ucrania en una conferencia de prensa organizada desde Bruselas: "Si alguien en el liderazgo ruso pensó que al mundo no le importarían sus acciones en Ucrania, o que dividiría a EE.UU. y a la Unión Europea, claramente se equivocó". Estas palabras fueron parte del discurso más duro que ha pronunciado el mandatario estadounidense contra su homólogo ruso en lo que va de su mandato. Y son ilustrativas de la preocupante tensión que se ha creado entre los dos países.

Como se recordará, ante las manifestaciones populares que terminaron por exiliar al presidente ucraniano pro-ruso Viktor Yanukovich, el 27 de febrero, Rusia invadió la península de Crimea, donde los rusos han tenido históricamente una fuerte presencia militar, bajo el pretexto de garantizar la seguridad de los ciudadanos rusos en la península ucraniana. El 16 de marzo, se convocó a un referéndum donde el 97% votó a favor de ser parte de Rusia. El 17 de marzo el Parlamento de la declaró independiente y el día siguiente Rusia la anexó a su territorio.

Para Estados Unidos y la Unión Europea, no solo la invasión constituye una violación al derecho internacional, sino que el referéndum organizado fue ilegitimo, al igual que la adhesión de Crimea. Para Rusia, en cambio, los estadounidenses cumplieron un rol fundamental en la caída del presidente pro-ruso en Ucrania y su mensaje es contradictorio e hipócrita respecto a sus previas intervenciones militares en Irak y Afganistán.

Sea como fuere, la realidad es que ambos países han escalado en sus confrontaciones bilaterales, lo que echa algunas luces sobre el orden geopolítico. Hasta hace poco, era inimaginable que Rusia u otro país desafíe tan abierta y directamente a Occidente. Sin embargo, la hegemonía estadounidense se ha deteriorado en los últimos años mientras que países como Brasil, China e India (de una ideología no del todo afín a EE.UU.) han adquirido mayor peso en el contexto global.

Por ahora, el presidente Obama tiene razón cuando dice que no estamos entrando en una nueva Guerra Fría porque, para empezar, Rusia no representa a un grupo de naciones. Sin embargo, algo en el panorama mundial está comenzando a cambiar.