INTEGRACIÓN. Aunque esta película parece no acabar todavía debido a la aún pendiente determinación exacta del Hito No. 1 por ambos países y algunas diferencias para seguir la implementación del fallo, ciertamente la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (no olvidemos su carácter vinculante e inapelable), dada a conocer exactamente hace una semana, ha puesto punto final a una etapa con nuestro país vecino. Y aunque ambos países llevaron a cabo el proceso de manera sumamente respetuosa y diplomática, aislada de cualquier aspecto comercial, el cierre de este ciclo puede dar paso a un proceso de integración económica aun mayor.

Según la encuesta de Datum que publicamos la semana pasada, después de haberse conocido la , tanto peruanos como chilenos opinan que la sentencia de la Corte no afectaría las relaciones bilaterales en términos de turismo, comercio, negocios o inversión.

Sin embargo, ahora que el tema geográfico está zanjado (esperemos), hay mucho en lo que se podría avanzar en materia de comercio exterior. Por ejemplo, la ministra de Comercio Exterior, Magali Silva, ya ha adelantado que no hay necesidad de que los dos países esperen hasta el 2016 para liberar el 100% de su comercio, como han acordado los países integrantes de la Alianza del Pacífico. Un tema pendiente es el sanitario, que representa la principal restricción para aquellos productos que todavía tienen aranceles.

También se puede abrir una nueva etapa para desarrollar alianzas en el sector industrial y minero debido a sus intereses compartidos. Es así que ya el ministro de Energía y Minas considera que no hay ninguna restricción por la cual el Perú no le pueda vender gas a Chile, un país que sufre de escasez de energía, si esto resulta beneficioso. No olvidemos que Chile es el sexto mercado de destino para nuestras exportaciones, que además vienen creciendo a un promedio anual de 19% en la última década y que nos dejan una balanza comercial positiva de US$ 837 millones.

Después de quedar atrás el diferendo marítimo, entonces no hay razón para no estrechar aún más nuestra relación. Pero esto no solo bastará, también se necesitará en ambos países un cambio de actitud de sus autoridades y de la sociedad en su conjunto.