AL BORDE. Hoy debería llevarse a cabo la segunda reunión entre el y el mediador designado por el juez Thomas Griesa para adelantar las negociaciones entre el país del sur y los holdouts –también conocidos como fondos buitre-, que mantienen en su posesión bonos soberanos de aquel país. Estos acercamientos son producto del fallo de la Corte Suprema de Justicia de , que prohíbe a pagarles a los acreedores que reestructuraron su deuda en el 2005 y 2010 si es que no cancela el total de la deuda con el 7% de los acreedores que se abstuvieron de hacer lo mismo.

La decisión de la corte ha dejado a la con pocas opciones, ninguna del todo agradable: pagar el total de la deuda a los fondos buitre (alrededor de US$ 15 mil millones), dejar de pagar la deuda del todo e incurrir en default o negociar con los fondos la reestructuración de su deuda.

Ciertamente, la posición en la que dejó la corte norteamericana a no es la mejor y es posible que la habilidad futura de países para reestructurar su deuda se vea afectada, mientras que los fondos buitre tendrán mayor capacidad de negociación con este precedente. Pero no debemos pasar por alto tampoco que fue la negación consistente de las reglas de la economía y del mercado financiero internacional lo que dejó a Argentina en una posición vulnerable, en primer lugar.

Desde que los Kirchner están en el poder, el gasto público se ha elevado a niveles récord por sus afanes populistas. Este gasto, además, ha venido siendo financiado con emisión monetaria, lo que ha llevado al país a "enfrentar" el problema de la inflación (que el Gobierno ha tratado inútilmente de parar con controles de precios). A su vez, la depreciación de la moneda llevó al Gobierno a impedir la compra de dólares, lo que ha resultado en un cambio oficial diferente al del mercado. La en el 2012 tampoco ayudó a la causa.

Solo ahora que las reservas de Argentina han alcanzado un nuevo punto bajo, se ha dado cuenta de la importancia de respetar las reglas de juego y ha emprendido una campaña por reinsertar a su país en el . Por el bien de ese país, esperemos que no sea muy tarde.