ENERGÍA.Varias empresas generadoras y distribuidoras de electricidad, e incluso el Banco Central de Reserva del Perú, han venido advirtiendo desde hace algunos meses su preocupación por el incremento de las tarifas eléctricas. Se han dado varias razones de esta alza y todos ponen en el centro de atención el diseño de promoción del gasoducto del sur (GSP), bajo el esquema de ingresos garantizados. También hay otros factores como los proyectos licitados por ProInversión bajo el mismo formato.

El tema es muy importante. La preocupación del BCR es debido al impacto que el incremento de tarifas puede generar en la inflación y para las compañías del sector el riesgo es que se afecte su viabilidad. Lamentablemente, el Gobierno que termina tuvo marchas y contramarchas en el tema de energía, al punto que el año pasado siete empresas cuestionaron que con las normas que estaba dando el Ejecutivo se ponían en riesgo US$ 5,000 millones de inversión.

En el caso del gasoducto del sur el hecho de haber pasado de ser un proyecto de riesgo privado a un proyecto de ProInversión lo convirtió en un tema que ha recibido cuestionamientos desde el proceso mismo de convocatoria, como lo señaló la Contraloría, hasta la negociación de la adenda de bancarización solicitada por el consorcio.

El sistema de fijación de tarifas eléctricas, siendo un mercado regulado, simulaba un mercado con competencia a nivel de la generación eléctrica, sin embargo, a medida que se ha creado la figura de ingresos garantizados para algunos proyectos y estos se han ido incrementando, se han introducido distorsiones. El extremo de este modelo es el GSP, que según algunos especialistas elevaría tanto el precio de la electricidad que no habría demanda en el sur, por lo que el ducto no se llenaría.

Es por eso que ayer advertíamos que la labor del próximo titular de Energía y Minas será clave para el futuro de la economía del país, sobre todo cuando está pendiente la promesa de Kuczynski de no incrementar las tarifas eléctricas durante su gobierno. Gonzalo Tamayo tendrá que presentar un plan en el tema de energía eléctrica que permita superar las distorsiones que se han dado en los últimos años en dicha actividad, explicar al país cómo va a quedar el proyecto del GSP y plantear cómo será la política de regulación de las tarifas en los próximos cinco años.

Despejar las dudas y dar certidumbre es uno de sus principales retos.