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Editorial: Cara y sello

Editorial de Gestión. "Resulta lamentable que el mandatario no aprovechara la oportunidad para hacer un mea culpa y admitir los errores cometidos”.

Martín Vizcarra.

Martín Vizcarra.

La situación de Vizcarra no será fácil y sin el compromiso del Congreso será muy difícil que pueda convocar a un buen equipo que lo acompañe en el nuevo reto. (Foto: USI)

FUTURO POLÍTICO. Casi un año y ocho meses duró el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski y en el último día de su mandato dos hechos marcaron la agenda. El primero fue que las circunstancias políticas —acusaciones sobre conflicto de interés y corrupción— obligaron a PPK a presentar su renuncia, frente a la inminencia de su vacancia. Y la segunda fue que se confirmó que el Perú goza de buenos fundamentos económicos, pues la calificadora de riesgo Fitch mantuvo la nota del Perú en ‘BBB+’ con perspectiva estable. Ambas noticias reflejan dos caras de una misma moneda y evidencian que siempre hay más por mirar.

La renuncia de PPK era la única salida a la grave situación política que estaba atravesando su Gobierno. Sin embargo, resulta lamentable que el mandatario no aprovechara la oportunidad para hacer un mea culpa y admitir los errores cometidos en su labor como presidente (si cometió delitos antes de ser presidente deberá responder ante la justicia), por el contrario, buscó victimizarse, lo que puso en evidencia, una vez más, la soberbia con la que se manejó durante todo el Gobierno.

En opinión de Fitch, el Perú tiene un sólido marco de política macroeconómica y fiscal; a su criterio, una prolongada incertidumbre política o la falta de consolidación de las finanzas públicas que genere un aumento más rápido de lo esperado en la carga de deuda pública general podrían reducir las perspectivas de crecimiento económico e inversión.

A pesar de haber repetido que política y economía pueden manejarse por cuerdas separadas, Fitch recuerda que a la larga la política sí puede afectar a la economía. Por ello, lo que corresponde es facilitar una rápida transición democrática y que el vicepresidente, Martín Vizcarra, quien debe llegar al país hoy, asuma la Presidencia.

Hace un par de días, desde estas líneas decíamos que con sus acciones el actual Congreso ha demostrado que “responden más a intereses partidarios que a un verdadero afán de velar por el cumplimiento de la Constitución”. Si las fuerzas políticas que componen el Parlamento quieren cambiar esa imagen deberían evitar la actitud obstruccionista que mantuvieron durante los casi dos años de Kuczynski y actuar con la responsabilidad que el momento actual requiere. La situación de Vizcarra no será fácil y sin el compromiso del Congreso será muy difícil que pueda convocar a un buen equipo que lo acompañe en el nuevo reto.

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