Entre el 2001 y el 2019 el número de peruanos que accedieron a un préstamo pasó de 1.4 millones de personas a poco más de 7 millones. (Foto: GEC | Leandro Britto)
Entre el 2001 y el 2019 el número de peruanos que accedieron a un préstamo pasó de 1.4 millones de personas a poco más de 7 millones. (Foto: GEC | Leandro Britto)

Gerente General del BCP

Cuando uno trabaja en un banco tiene la gran oportunidad de conocer historias de mucha gente. Historias, por ejemplo, como la de doña Tomasa, quien en el 2004 trabajaba como ambulante en los alrededores de Gamarra. Como tantas otras peruanas que venden mercadería en la calle, la señora Tomasa, para sacar adelante a su familia, enfrentaba uno de los principales problemas de la informalidad: el acceso limitado al crédito. En esas circunstancias, no obstante, pudo acceder a un primer crédito de una microfinanciera por S/ 2,000 a una tasa de más de 50%.

En el 2008, doña Tomasa se formalizó como microempresaria. Ya había logrado alquilar un local fijo y su buen récord de pago le permitió acceder a nuevos créditos en mejores condiciones. Para el 2012, ocho años después de sus inicios cerca de Gamarra y luego de mucho esfuerzo, constituyó su primera empresa, alquiló su segundo local y accedió a préstamos que sumaron más de S/ 100,000. Dos años después, luego de demostrar su empuje y capacidad de pago, logró que un banco le financiara un crédito por más de S/ 250,000, que le permitió comprar su primer local e instalar un taller de confecciones con veinticinco máquinas de coser.

Hoy, doña Tomasa, sus hijos y su empresa trabajan con varios bancos del sistema financiero. Tiene seis puntos de venta donde comercializa los productos que fabrican sus dos talleres, y ella y sus hijos han logrado comprar departamentos gracias a créditos hipotecarios.

Aunque la protagonista del relato responde a un nombre distinto, su historia es cierta. Y su notable empuje y ganas de salir adelante son compartidos por millones de peruanos y peruanas que trabajan día y noche por una mejor situación para sus familias, una mejor educación para sus hijos y generando, de paso, millones de empleos.

Junto al enorme mérito de su trabajo, el acceso al crédito es una de las razones por las que personas como doña Tomasa pueden salir adelante. De hecho, una de las industrias donde el Perú ha destacado en el mundo a lo largo de los últimos 30 años ha sido precisamente la microfinanciera, donde ta

“Hay muchas oportunidades de mejora en la industria financiera. Pero, claramente, no es una de ellas desconocer que el crédito más caro es aquel que necesitas y al cual no puedes acceder”.


nto instituciones especializadas como bancos han desarrollado un modelo de clase mundial que ha permitido que millones de personas como la señora Tomasa puedan hacer realidad los sueños de sus familias.

Entre los años 2001 y 2019, miles de personas y emprendedores como doña Tomasa, han accedido al sistema financiero. No solamente para emprender, sino también para cumplir planes de estudios, comprar viviendas, hacer viajes, adquirir artefactos eléctricos, etcétera. De hecho, entre esos años , el número de peruanos que accedieron a un préstamo pasó de 1.4 millones de personas a poco más de 7 millones y el número de microempresarios que accedió a un crédito para emprender en su microempresa se multiplicó casi diez veces, siendo hoy más de 2 millones con un crédito vigente. Asimismo, el número de familias que pudieron comprar una vivienda propia con un préstamo hipotecario creció más de diez veces en ese mismo periodo.

¿En qué ayudarán a personas como doña Tomasa y los millones de peruanos que accedieron al sistema financiero y al crédito los controles de precios que recientemente ha aprobado el Congreso? Los topes a las tasas de interés solo harán más difícil que las entidades financieras presten a personas como lo era ella en el 2004, pues solo cobrando tasas relativamente altas es que a las microfinancieras les hace sentido prestar a negocios informales. Si en el 2004 el Perú hubiese tenido controles de tasas, hay una buena chance de que doña Tomase siguiese vendiendo como ambulante en los alrededores de Gamarra, pues no habría tenido acceso al capital que necesitaba para salir adelante.

Hay muchas oportunidades de mejora en la industria financiera. Pero, claramente, no es una de ellas desconocer que el crédito más caro es aquel que necesitas y al cual no puedes acceder.

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