Leila HolsbachDirectora de Mercados Internacionales de Embratur

A solo 16 días del inicio de la , el país ya vive la fiesta que implica recibir a los 600,000 turistas extranjeros que provendrán de los cinco continentes y se unirán a los 3.1 millones de turistas nacionales que se trasladarán hacia las 12 ciudades sede para asistir a los partidos.

Para lucirse como un gran anfitrión y destacar sus cualidades y atractivos turísticos, Brasil ha invertido US$90 millones para la construcción de nuevos Centros de Atención al Turista, incrementar la señalización y mejorar la accesibilidad a los destinos que ofrecen las localidades donde las 32 selecciones se enfrentarán por la Copa.

Con la cuenta regresiva en marcha, es importante dar un vistazo a la preparación de Brasil, uno de los países más futboleros del mundo, para acoger el evento deportivo del año. Parte esencial será la participación de 18,000 voluntarios que darán asistencia a los hinchas, turistas y prensa no acreditada en los aeropuertos, alrededores de los estadios, eventos públicos, terminales de bus y estaciones de subterráneo.

En cuanto a la movilidad urbana para los visitantes, se han realizado 45 obras que dan prioridad al transporte colectivo. A la par, con una inversión de US$2.841 millones, se han emprendido 21 proyectos de reforma y construcción de terminales aéreos, lo cual aumenta en un 81% la capacidad de recepción de pasajeros en las ciudades sede: la oferta de las aerolíneas para el período del Mundial es de 11,5 millones de asientos.

Toda la expectativa de los preparativos ha estado acompañada de la característica más vibrante de Brasil: la alegría de su gente. En las calles se respira fiesta, hay música por doquier y el país se va pintando de verde y amarillo, los colores que representan a los seleccionados nacionales que se darán cita en el país de la samba. Algarabía es la palabra que describe a Brasil en estos días.

Y esa algarabía, sumada al carisma de los brasileros es, sin duda, uno de los del país. Los visitantes aprovecharán su estadía para convivir con la cultura y con la personalidad del pueblo al tiempo que recorrerán museos, iglesias, plazas, monumentos, que reflejan la historia y la tradición nacional. La inversión para revitalizar varios destinos culturales alcanzó los US$22 millones 600 mil.

La seguridad ha sido otro de los factores clave a considerar por parte de la organización. Los recursos destinados a seguridad pública durante el Mundial bordean los USD 860 millones.

Se han habilitado, por ejemplo, Centros Integrados de Comando y Control (12 regionales y 2 nacionales), además de capacitar y dotar de equipamiento a la Policía que se mantendrá vigilante las 24 horas del día en las principales zonas de las ciudades y resolverán problemas de orden público, tráfico y emergencias médicas.

La atención al turista tampoco ha pasado desapercibida. Durante los últimos tres años se capacitó a cerca de 10 mil profesionales de la salud que actuarán durante la Copa Mundial y 166 mil personas acudieron a cursos impartidos por el Programa Nacional para el Acceso a Educación Técnica y Empleo (Pronatec) para instruirse en idiomas, servicio al cliente, gastronomía, hostelería, entre otros.

El Mundial de Fútbol Brasil 2014 está marcando historia. Prueba de esto es el récord que se batió respecto a las solicitudes de entradas: se recibió un total de 11 millones de pedidos y se adjudicó 2,57 millones de pases tanto para aficionados brasileros como extranjeros. Otro récord es el de la acreditación de periodistas: aproximadamente 18 mil reporteros acudirán a la cobertura del evento.

¿Y qué pasará después del ? Afortunadamente, muchas de las obras levantadas quedarán como herencia para Brasil para las próximas décadas. Los aprendizajes y la experiencia adquirida como anfitrión de múltiples nacionalidades marcará el antes y el después del país como destino turístico.

Los ingresos en la economía del turismo, derivados de los gastos de los visitantes durante el evento, alcanzarán los US$3.000 millones de dólares. Los récords alcanzados quedarán en la memoria. Y los brasileros seguiremos vestidos de fiesta y color.