Por Ana Rubio GonzálezEconomista Jefe de Sistemas Financieros del BBVA Research

La crisis financiera internacional se ha reflejado en un aumento de los tipos de interés del nuevo crédito a las empresas europeas, en particular en los países periféricos y en el caso de las pymes. Las autoridades europeas y nacionales han adoptado diferentes medidas para mitigar estas tendencias, pero seis años después del inicio de la crisis sigue habiendo diferencias, aunque ahora sean menores, entre países ¿Qué ha ocurrido?

No se puede negar que algunos de los esfuerzos realizados sí han tenido un impacto. Si se analiza estadísticamente la formación de los tipos del crédito en diferentes países europeos, se observa que las medidas que comenzaron a implantarse de forma coordinada a nivel europeo en el verano de 2012, como el compromiso expreso del BCE para preservar el euro o la unión bancaria, representaron un punto de inflexión y ayudaron a reducir la fragmentación financiera. Por tanto, se logró empezar a revertir la tendencia generada por la crisis, que consistió en que los mercados financieros operaran crecientemente a nivel nacional, con contrapartidas del propio país en lugar de contrapartidas en otros países europeos.

Esto se tradujo a su vez en una reducción de las primas de riesgo soberanas, que son uno de los determinantes de los tipos de interés del crédito, y dado que la penalización en los mercados a los bancos periféricos por el mero hecho de estar ubicados en un país periférico se redujo, esto se trasladó a sus clientes, aunque de forma parcial y retrasada. El que la traslación no fuera más fuerte se debió a que la peor calidad crediticia de las empresas en estos países contrapesó esta tendencia. Así, los tipos del crédito se mantuvieron elevados. Y esta calidad crediticia viene en gran parte explicada por la economía porque, a igualdad de condiciones, tenía mejores perspectivas un negocio en Alemania que en España.

Durante 2014, la recuperación económica y la caída de la mora han ayudado a que la calidad crediticia pierda importancia en la formación de los tipos de interés del crédito, que han comenzado a disminuir en países como España e Italia. Esto ha llevado a una gradual convergencia en los precios del crédito, de forma que las empresas en los distintos países se financian a precios más similares que en el pasado.

En el caso español, la calidad crediticia de los activos está mejorando, lo que se refleja en que la tasa de mora del sistema ha entrado en una senda de reducción que se espera continúe en los próximos trimestres. Factores como el gran esfuerzo realizado por las entidades para limpiar sus balances y la mejora de la situación económica, han ayudado.

El numerador del ratio lleva más de un año disminuyendo mes a mes, lo que está permitiendo contrapesar la caída del denominador, causada por el necesario desapalancamiento del sector privado español. Esto es especialmente importante en el caso de las pymes, que sufrieron más que las grandes empresas los efectos de la fragmentación financiera en los tipos de su crédito, al ser más dependientes del crédito bancario. En este caso el nuevo crédito está aumentando, y los nuevos préstamos tienen una calidad crediticia superior una vez dejada atrás la minusvaloración de los riesgos pre-crisis y en el marco de una economía en recuperación.

A futuro, la política monetaria expansiva y el avance del proyecto de la unión bancaria, junto con la mejora de la tasa de mora (a la que ayuda la mejor situación económica de la periferia), favorecerán la convergencia de los tipos del crédito en los diferentes países de la Eurozona. En el límite, en una unión bancaria perfecta, las condiciones del crédito dependerán de los fundamentales de las empresas y no sólo del país donde éstas se radiquen. Ahora bien, esto no significa que todos los tipos de interés deban igualarse, porque un precio bien hecho debe ajustarse a la composición por deudores y a su calidad crediticia en cada país.

En definitiva, el BCE y las políticas coordinadas a nivel europeo sí están ayudando a abaratar mi crédito.