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La nueva diplomacia de Bolsonaro, a prueba con la crisis venezolana

Los principales recelos vienen de que la mayor potencia latinoamericana rompa con una tradición diplomática de equidistancia e incluso de que se vea involucrada por primera vez en un siglo y medio en un conflicto armado con un país vecino.

Brasil

La participación de Bolsonaro en el Foro de Davos constituye su primer viaje internacional. (Foto: EFE)

Jair Bolsonaro. (Foto: EFE)

Analistas y exdiplomáticos brasileños consideraron una apuesta riesgosa el respaldo dado por el presidente Jair Bolsonaro, en la misma línea que Donald Trump en Estados Unidos, al autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó.

Los principales recelos vienen de que la mayor potencia latinoamericana rompa con una tradición diplomática de equidistancia e incluso de que se vea involucrada por primera vez en un siglo y medio en un conflicto armado con un país vecino.

El embajador Rubens Ricupero, exjefe de la legación brasileña en Washington, le dijo al diario O Globo que sin una solución rápida en la crisis abierta con el gobierno de Nicolás Maduro "habría consecuencias imprevisibles para la región".

Según Ricupero, Bolsonaro -un crítico acérrimo de la "dictadura" bolivariana- creó "un precedente preocupante", pero "dentro de un caso extremo", dada la gravedad de la crisis en un país con el que Brasil comparte una frontera de 2,200 kilómetros.

"Se llegó a una situación imposible. No había en el horizonte otro tipo de solución. Ninguno de los dos lados [Maduro y la oposición] quería un diálogo", destacó.

Once de los 14 países del Grupo de Lima, entre ellos Brasil, así como Estados Unidos y Canadá, reconocieron a Guaidó. Maduro obtuvo el apoyo de México, Cuba y Nicaragua en la región, así como de Rusia y China, que advirtieron contra cualquier tentativa de injerencia en los asuntos internos venezolanos.

Amorim: "Cruzadas que no son nuestras"
El excanciller Celso Amorim, artífice de la diplomacia de acercamiento Sur-Sur del presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), afirmó que "Brasil está asumiendo una posición de cruzada que no es compatible con su diplomacia".

"Nos estamos embarcando en cruzadas que no son nuestras. El apoyo a Guaidó es una intervención", dijo Amorim.

El exdiplomático, que también fue ministro de Defensa, se manifestó a favor de una solución de diálogo mediada por actores como México.
Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales de la Fundación Getulio Vargas, dijo que ve riesgos en el alineamiento con Washington, porque el no reconocimiento del gobierno de Maduro "cierra los canales oficiales de diálogo".

Pero admitió que no haber reconocido a Guaidó "hubiese aislado a Brasil en la región".

¿Intervención militar?
Estados Unidos dijo que "todas las opciones" serán analizadas si Maduro responde con violencia a las protestas.

Bolsonaro afirmó, en una entrevista con la televisión Record, que "la historia ha demostrado que las dictaduras no entregan el poder de forma pacífica", pero consideró que Brasil "ha llegado al límite de lo que puede hacer para restablecer la democracia" en Venezuela.

Cuando Guaidó se autoproclamó presidente, "Estados Unidos reconoció primero su legitimidad y después lo hicieron otros países, entre ellos Brasil", dijo Bolsonaro, que participa en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza).

El vicepresidente Hamilton Mourao, que sustituye a Bolsonaro durante su ausencia, fue más contundente. "Brasil no participa en intervenciones. Nuestra política externa no es la de intervenir en asuntos internos de otros países", declaró este general retirado, agregado militar en Caracas entre el 2002 y 2004.

Amorim descarta que Estados Unidos envíe tropas a Caracas, pero considera que se han alcanzado niveles de peligro. "Estoy muy preocupado, creo que se está buscando situaciones de enfrentamiento", dijo.

Stuenkel afirma que una acción militar en Venezuela puede ser una tentación para sectores del gobierno Bolsonaro, pero piensa que la posición de Mourao prevalecerá, "porque es un tema que involucra directamente a los militares".

El académico sostiene que Brasil es "un actor secundario" en la crisis, pues es la posición de Estados Unidos "la que estructuró el debate" en torno a Venezuela, una potencia petrolera.

La situación venezolana, agrega, es "un limbo gigante" con varios escenarios posibles, en los cuales Guaidó aparece "como un sustituto aceptable para facilitar la transición, pero no para permanecer en el poder".

El profesor de relaciones internacionales Matías Spektor destaca que la apuesta de Brasilia no debe limitarse a Guaidó, quien "está lejos de representar un liderazgo consolidado".

Guaidó "no cuenta con base amplia ni controla las calles. Su programa de gobierno es vago, utópico y no ofrece plataforma creíble para la construcción de la coalición necesaria en un esfuerzo de restaurar la democracia", afirmó Spektor en columna publicada en Folha de Sao Paulo.

Refugiados
En los últimos tres años, más de 150,000 venezolanos han entrado en Brasil huyendo de la crisis económica y social. Sólo el empobrecido estado de Roraima, en la región amazónica, ha recibido 75,500 solicitudes de regularización desde el 2015.

Según Mourao, Brasil está "preparado" para un incremento de ese flujo. Actualmente "están entrando 400 a 500 personas por día. Hubo días en que entraron 800", precisó.

Mourao afirmó además que Roraima, que depende de electricidad de Venezuela, podría superar un corte del suministro con un "plan de contingencia", en base a termoeléctricas ya existentes.

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