Enric Sala advierte que la humanidad se expone a nuevos virus por la deforestación, y aconseja mantener la naturaleza “en estado natural”. (Foto: iStock)
Enric Sala advierte que la humanidad se expone a nuevos virus por la deforestación, y aconseja mantener la naturaleza “en estado natural”. (Foto: iStock)

Se ha calculado que los servicios gratuitos que nos da la tienen un valor de US$ 125 trillones, con T, de dólares anuales, que es más que todo el Producto Bruto Interno (PBI) de la economía a nivel global, y la mitad de ese producto depende del mundo natural.

El biólogo y ecologista Enric Sala, quien publica en castellano “La Naturaleza de la Naturaleza. Por qué la necesitamos” (Editorial Ariel), un libro que ya salió en inglés en agosto del 2020 y que pretende explicar a los ciudadanos, a los políticos y a los empresarios por qué la naturaleza es fundamental para la continuidad de la vida en la tierra.

La naturaleza somos todos, es la capa viva que envuelve al planeta, desde organismos vivos a tres kilómetros de profundidad en la roca hasta los que viven en las nubes más altas y, en medio, la parte donde se concentra la mayor parte de vida es en el mar y en la superficie terrestre, explica el creador del proyecto “Pristine Seas” y el primer español seleccionado en el 2011 para el exclusivo club de 15 exploradores residentes de National Geographic.

Sala asegura que escribió el libro porque estaba “frustrado” de ver cómo el público, los políticos y los empresarios ignoraban completamente que sin naturaleza no habría humanidad, no habría sociedad humana, no habría mercados financieros. Todo el mundo se preocupa de la bolsa y de la economía, pero muy poca gente se preocupa de la base ecológica que soporta esa economía, se lamenta.

“Mi intención es educar a la gente interesada en los principios más básicos de la ecología -reflexiona-, para que entiendan que la naturaleza somos todos, somos parte de la naturaleza, no estamos afuera, pero que si no respetamos la naturaleza estamos echando piedras sobre nuestro propio tejado”.

Sobre todo por la interdependencia entre bacterias, microbios o seres existentes en la naturaleza, afirma, y subraya que el ser humano “es muy arrogante” y debería “tener mucho más humildad”, porque las personas son “un saco que transporta bacterias”.

“Vivimos en simbiosis con los microbios que viven en nuestro cuerpo y la mayor parte de genes humanos son microbianos”, dice, y la pandemia ha demostrado la interdependencia entre todos, porque un virus que pasó de un animal a un humano -aún no se sabe cómo- paró a la sociedad humana durante más de dos años, y la causa a su juicio está en el comercio de la vida salvaje.

En su opinión, la pandemia de coronavirus es la señal más clara que recibe la humanidad en el último siglo de mantener, de cuidar el resto de la naturaleza, porque ha venido de animales que los chinos comen o comercian con ellos.

Pero también la humanidad se expone a nuevos virus por la deforestación, advierte, y aconseja mantener la naturaleza “en estado natural”. “De lo contrario -recalca- nos exponemos a nuevas pandemias que podían incluso ser peores que ésta”.

Las consecuencias de no hacerlo podrían afectar a toda la humanidad en todos los aspectos, porque la naturaleza proporciona todos sus beneficios gratis, como el oxígeno que ha sido creado por organismos vivientes, plantas o bacterias desde hace miles de millones de años. Hoy en día, bacterias y algas microscópicas en el mar producen más de la mitad del oxígeno que respiramos.

Pero también la lluvia, que en muchos lugares está creada por el bosque, como en Sudamérica, donde el Amazonas, que al transpirar el vapor de agua a la atmósfera crea las nubes que generan la lluvia que riega el bosque y a su vez con el calor tropical genera más lluvias.

Son los ecosistemas del mar y los bosques los que han regulado el clima hasta ahora y han hecho que sea relativamente estable y apropiado para la sociedad humana.

También proporciona comida gracias a los polinizadores, como insectos, pájaros o mamíferos, señala el biólogo catalán, quien abandonó su puesto de profesor en la universidad para llevar a la práctica con Pristine Seas lo que enseñaba a sus alumnos.

Explica que se ha calculado que todos esos servicios gratuitos que nos da la naturaleza tienen un valor de US$ 125 trillones, lo que representa más que todo el producto interior bruto de la economía a nivel global, y la mitad de ese producto depende del mundo natural.

Pero el problema, explica, es que actualmente el 96% de la biomasa -las toneladas de animales existentes en la tierra- de los mamíferos son los humanos y su ganado domesticado, mientras que solo el 4% corresponde al resto de animales.

“Estamos llegando a un punto que la naturaleza no podrá darnos más, donde no podrá mantener a 10,000 millones de personas si continuamos en el ritmo actual, no podrá seguir absorbiendo nuestros impactos”, concluye el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2006.