Rusia proporciona cerca del 40% de las importaciones de gas de Europa. (Foto: Maxim Shemetov | Reuters)
Rusia proporciona cerca del 40% de las importaciones de gas de Europa. (Foto: Maxim Shemetov | Reuters)

El gas se ha convertido desde el inicio de la en un arma económica exhibida en varias ocasiones entre y .

Abandono de Nord Stream 2

El 22 de febrero del 2022, el canciller alemán Olaf Scholz anunció la suspensión del gasoducto Nord Stream 2, que unía Rusia y Alemania, como represalia por el reconocimiento oficial de Rusia de los territorios separatistas del este de Ucrania.

Este proyecto faraónico, en el centro de una batalla geopolítica y económica, enfrentó a Alemania (que importa de Rusia la mitad de su gas) con Estados Unidos y con parte de los países de Europa.

También supuso una fuente de tensión entre Rusia y Ucrania, al que la construcción de Nord Stream 2 hizo temer la pérdida de los ingresos que obtiene por el tránsito del gas ruso por su territorio.

Disparada del precio del gas

Rusia proporciona cerca del 40% de las importaciones de gas de Europa.

La invasión rusa de Ucrania, el 24 de febrero, provocó la disparada del precio del gas natural y del petróleo, ante el miedo a que hubiera cortes en el suministro.

El 2 de marzo, la Unión Europea (UE) “desconectó” a siete bancos rusos del sistema financiero internacional Swift, que agiliza los pagos internacionales. Pero dejó conectados a dos grupos financieros vinculados al sector de los hidrocarburos, debido a la gran dependencia del gas ruso de países como Alemania, Italia, Austria y Hungría.

Embargo del gas por Estados Unidos

El 8 de marzo, el presidente estadounidense Joe Biden prohibió las importaciones de hidrocarburos rusos.

Casi al mismo tiempo, el Reino Unido anunció el fin de las importaciones de energía rusa para el 2022, mientras la UE se marcó el objetivo de reducir en dos tercios sus compras este año.

Respuesta rusa

El 23 de marzo, el presidente ruso Vladimir Putin decidió prohibir a los europeos el pago del gas ruso en dólares o euros, como respuesta a la congelación de cerca de US$ 300,000 millones de reservas en divisas en el extranjero de Rusia.

También anunció que los países “hostiles” consumidores de gas ruso tendrían que abrir cuentas bancarias en entidades rusas para pagar sus facturas en rublos, ya que de lo contrario se les podría cortar el suministro.

El órgano ejecutivo de la UE, la Comisión Europea (CE), considera esta opción como una violación de las sanciones internacionales contra Moscú, por lo que buscó alternativas con Estados Unidos.

Washington se comprometió a enviar a Europa este año 15,000 millones de metros cúbicos adicionales de gas natural licuado (GNL).

Corte del gas ruso

El 27 de abril, el gigante ruso Gazprom suspendió todos sus envíos a Bulgaria y Polonia, dos países con una gran dependencia del gas de Rusia, ya que no le pagaron en rublos.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, denunció un “chantaje del gas” y explicó que ambos países (miembros de la UE y de la OTAN) recibirán el suministro de gas “a través de sus vecinos de la Unión Europea”.

El 21 de mayo, Rusia le cortó el gas a su vecina Finlandia, que también se negó a pagar en rublos y provocó la ira de Moscú con su pedido de ingreso a la OTAN.

Después les llegó el turno a Países Bajos y Dinamarca.

La UE no quiere el embargo

El 30 de mayo, los dirigentes de los 27 países de la UE se pusieron de acuerdo en reducir en cerca del 90% sus importaciones de petróleo ruso para finales de año, pero no quisieron imponer un embargo al gas de Moscú.

Europa, presionada

A mediados de junio, Gazprom, citando un problema técnico, redujo en un 60% sus envíos de gas, sobre todo hacia Alemania a través de Nord Stream 1, lo que hizo subir de nuevo los precios.

El 23 de junio, Alemania activó el “nivel de alerta” del suministro de gas, lo que acerca la posibilidad de que haya racionamientos en el país.

Plan de la UE

El 11 de julio, Gazprom anunció que cerraría el gasoducto Nord Stream 1 durante diez días por razones de mantenimiento.

Una semana después, el 18, la UE anunció un acuerdo con Azerbaiyán para duplicar en “unos años” sus importaciones de gas natural.

La UE también buscó nuevos suministradores en países como Catar, Noruega y Argelia.

El 20 de julio, Bruselas propuso un plan para reducir en un 15% el consumo europeo de gas, y así hacer frente a la reducción de suministro ruso. “Rusia está utilizando el gas como arma. En caso de una interrupción total, Europa tendrá que estar preparada”, explicó Von der Leyen.

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