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Japón, ¿nueva víctima de la guerra comercial?

Si Estados Unidos impone aranceles a los automóviles japoneses, el impacto en la economía nipona sería considerable, según expertos.

Japón

El PBI japonés podría perder entre 0.4 o 0.5 puntos si el presidente Trump grava la industria automotriz. (Foto: Reuters)

El PBI japonés podría perder entre 0.4 o 0.5 puntos si el presidente Trump grava la industria automotriz. (Foto: Reuters)

El PBI japonés podría perder entre 0.4 o 0.5 puntos si el presidente Trump grava la industria automotriz. (Foto: Reuters)

Japón, hasta ahora discreto en la guerra comercial entre China y Estados Unidos, podría ser el próximo objetivo de Donald Trump y ver convertida en realidad su mayor pesadilla: aranceles contra sus automóviles.

Esta cuestión será abordada durante el encuentro entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, el miércoles al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

¿Qué le reprocha Trump a Japón? 
Trump suele criticar que Estados Unidos tiene un "déficit [comercial] muy grande" con el archipiélago y recientemente amenazó con hacerle "pagar", según comentarios aparecidos en The Wall Street Journal.

Sin embargo, este déficit no es tan "grande".

En 2017, era de US$ 68,800 millones (sin incluir servicios), lo que sitúa al archipiélago en tercer puesto por detrás de China (375,000 millones) y México (71,000 millones); dentro de un saldo negativo total con el resto del mundo de 796,000 millones.

La mayoría de los desequilibrios se explican por las exportaciones del sector automovilístico (vehículos y piezas) a Estados Unidos, y la vista de esos "millones de automóviles japoneses" irrita a Trump, en tanto que se venden pocos coches "made in USA" en suelo japonés.

Sin embargo, Tokio no aplica aranceles a los vehículos importados, al contrario que Estados Unidos, con un derecho de aduana de al menos 2.5%.

Los expertos explican que los grandes autos estadounidenses no se adaptan a ni al estilo de vida ni al gusto de los japoneses. Entre tanto, Trump cuestiona las barreras no arancelarias como, por ejemplo, la rigidez de las inspecciones.

¿En qué punto están las negociaciones?
Las primeras negociaciones entre el representante estadounidense de Comercio, Robert Lighthizer, y el ministro japonés de Economía, Toshimitsu Motegi, se celebraron en agosto en Estados Unidos, y la segunda ronda está prevista este lunes en Nueva York.

Sus visiones se oponen y Tokio prefiere que haya un tratado multilateral como el Acuerdo Transpacífico (TTP), al que aún espera que regrese Estados Unidos.

De momento no se produjeron verdaderas hostilidades y Abe ha procurado cortejar a Trump desde su llegada al poder, con cenas, cumbres y partidos de golf.

"Pero es muy probable que Donald Trump desvíe su atención hacia Japón en cuanto alcance algún tipo de entente con China y el TLCAN", el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, considera Harumi Taguchi, economista del gabinete IHS Markit, preguntada por la AFP.

¿Qué impacto tendrían los aranceles a los vehículos?
"Es el arma más eficaz de la administración Trump en las discusiones con Japón. El impacto en la economía sería considerable", comenta en una nota Tobias Harris, vicepresidente de Teneo Intelligence.

En Japón hay unos 10 constructores automovilísticos (incluidos Toyota y Nissan), que venden millones de vehículos a Estados Unidos.

"Creemos que unas tasas del 25% podrían afectar al PBI japonés en un 0.4 o 0.5%", calcula Taguchi.

"Probablemente empiecen a producir más en Estados Unidos", considera. Pero el margen de maniobra es limitado, pues "las empresas japonesas ya ensamblan casi 4 millones de coches al año en Estados Unidos y emplean a 1.5 millones de trabajadores" allí.

Respecto a si el gobierno japonés optaría por represalias, como ha hecho China, Abe consideró que eso "no va en el interés de ningún país".

¿Cómo puede escapar Japón?
Aumentando sus compras de "gas de esquisto, material militar estadounidense y otros productos que no afecten de forma significativa a la producción en suelo japonés", sugiere Taguchi.

Probablemente no sea suficiente y ahí es donde Japón deberá ser un buen negociador.

"Si el gobierno de Abe ofrece un conjunto satisfactorio de concesiones, especialmente en agricultura", quizás pueda escapar a la furia estadounidense, piensa Harris. 

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