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Sureste de Asia espera sacar provecho de la guerra comercial EE.UU.-China

Más del 40% de las empresas estadounidenses presentes en China están estudiando desplazar su producción a países del sudeste de Asia o a México, según un estudio reciente de la cámara de comercio estadounidense en China.

CHINA

(Foto: AFP)

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Los países del sureste de Asia, que fabrican desde zapatillas deportivas hasta relojes, esperan sacar provecho de la guerra comercial entre Estados Unidos y China , que debería llevar a muchas marcas a dejar de producir en el gigante asiático.

Es el caso de Garco 10, una compañía textil de Hanói, Vietnam, que fabrica camisas para marcas estadounidenses como Hollister. El año pasado sus exportaciones a Estados Unidos aumentaron un 7% y en lo que va de año se dispararon un 10%.

"Gracias a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, varios sectores de la economía vietnamita logran encontrar su lugar, en particular nuestro sector textil", dice el presidente de la compañía, Than Duc Viet.

"Cuando Estados Unidos aplicó aranceles a los productos chinos, las empresas pensaron enseguida en Vietnam. Porque Vietnam y China son geográficamente muy cercanos, de manera que desplazar material desde China a Vietnam y de Vietnam a Estados Unidos equivale a exportar de China a Estados Unidos", explica.

Las exportaciones de Vietnam a Estados Unidos en el primer trimestre del 2019 superaron los US$ 16,000 millones (14,000 millones de euros), un 40% más en relación al mismo periodo del 2018, según estadísticas estadounidenses.

Se trata de una tendencia que debería acentuarse con la guerra comercial entre las dos principales economías del mundo.

El 10 de mayo Donald Trump impuso nuevos aranceles a US$ 200,000 millones en mercancías chinas.

China tiene previsto por su parte aumentar los aranceles a US$ 60,000 millones en mercancías estadounidenses a partir del 1 de junio.

Más del 40% de las empresas estadounidenses presentes en China están estudiando desplazar su producción a países del sudeste de Asia o a México, según un estudio reciente de la cámara de comercio estadounidense en China.

Algunas ya lo hicieron, como la japonesa Casio , que anunció que llevaría parte de su producción de relojes a Tailandia y Japón para evitar los aranceles estadounidenses.

Por su parte el fabricante de zapatos Steve Madden está estudiando producir más en Camboya y el fabricante de material deportivo Brooks Running estudia irse a Vietnam.

Productividad débil

Sin embargo el sureste de Asia no puede remplazar totalmente a China, considerada como el "taller del mundo".

Es cierto que los costos son menores en la región, gracias salarios más bajos: 250 euros en Vietnam, 160 en Camboya o Indonesia frente a los 480 euros en China. Pero la productividad es mucho menor.

"La mano de obra es tres veces más cara en China pero la productividad es tres veces mayor", apunta Frank Weiand, de la cámara de comercio estadounidense en Vietnam.

Además la población activa en los países del sudeste asiático no puede competir con los obreros chinos. Vietnam por ejemplo tiene diez millones de personas en el sector manufacturero, frente a los 166 millones en China, según datos de la Organización Mundial del Trabajo.

Indonesia tiene por su parte 17 millones de obreros y Camboya 1.4 millones.

A esto se añaden problemas de infraestructuras. En este sentido Indonesia es especialmente vulnerable aunque el país puso en marcha un programa de desarrollo de infraestructuras y de reducción de impuestos para las empresas que deciden instalarse allí.

A largo plazo, la guerra comercial entre Pekín y Washington podría modificar el mapa de la producción industrial en Asia.

"Sin duda pondrá fin al predominio de China como taller de Estados Unidos", dice Gary Hufbauer, del Peterson Institute for International Economics.

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