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La inversión china en Europa, motivo de preocupación

El 14 de febrero, el Parlamento europeo aprobó un marco regulatorio de las inversiones extranjeras en la UE en los sectores estratégicos (inteligencia artificial, telecomunicaciones, robótica, etc.).

China

El crecimiento económico de China se desaceleró a un 6.5% en el tercer trimestre. (Foto: AP)

(Foto: AP)

China invirtió al menos 145,000 millones de euros en la Unión Europea (UE) desde el 2010, pero la tendencia es ahora a la baja, con varios países que endurecen sus medidas para regular las compras del gigante asiático.

Así y todo, la Unión Europea sigue dividida sobre la actitud a adoptar frente a China, cuyo presidente Xi Jinping inicia este jueves una visita crucial a Italia.

Inversiones por doquier

Las inversiones directas chinas en la UE sumaron 2,100 millones de euros en el 2010. En el 2015 alcanzaron los 20,700 millones de euros y al año siguiente los 37,200 millones, según un estudio de referencia de la consultora Rodhium Group.

En el 2017 cayeron a 29,100 millones de euros y en el 2018 a 17,300 millones (el 45% de los cuales concentrados en el Reino Unido, Alemania y Francia).

Para los expertos, este repliegue refleja el endurecimiento del gobierno chino ante las compras consideradas "irracionales" de grupos sobreendeudados, pero también por un marco regulatorio más estricto en la UE.

Compañías como la sueca Volvo Cars, la italiana Pirelli, las francesas Club Med, St Hubert o Lanvin y las alemanas pasaron bajo control chino.

Desde el 2000, el 60% de las inversiones chinas en la UE emana de grupos estatales.

El este y el sur, interesados

Según el estudio de Rodhium, en el 2018 un 1.5% de las inversiones fue a parar a países de Europa oriental, mientras que los del sur captaron un 13%. Estas regiones se muestran más abiertas a las inversiones chinas.

Roma se dispone a firmar un protocolo de acuerdo para integrar la nueva "Ruta de la Seda", un colosal proyecto de inversiones en infraestructuras piloteado por Pekín, siguiendo los pasos de Grecia, Portugal, Hungría o Polonia.

Atenas cedió en el 2016 su Puerto del Pireo, el mayor de Grecia, al gigante chino de los transportes Cosco, que controla también en España los puertos de Valencia y Bilbao.

La crisis financiera en Portugal favoreció que Lisboa estrechara lazos con Pekín. Según Rodhium, Portugal recibió 6,000 millones de euros en capitales chinos para principalmente el primer banco privado, la aseguradora Fidelidade y el admnistrador de la red eléctrica REN.

Lisboa no se opuso a una OPA lanzada por China Three Gorges hacia el primer grupo del país, Energias de Portugal (EDP).

En República Checa, una visita de Xi en 2016 permitió sellar inversiones masivas del chino CEFC en la prensa, el transporte aéreo y en un club de fútbol. El presidente de CEFC, Ye Jianming, fue incluso nombrado consejero económico del presidente checo Milos Zeman.

Francia, Alemania y la UE endurecen el tono

El 14 de febrero, el Parlamento europeo aprobó un marco regulatorio de las inversiones extranjeras en la UE en los sectores estratégicos (inteligencia artificial, telecomunicaciones, robótica, etc.).

El marco regulatorio, impulsado por Francia, Alemania y, en sus comienzos, Italia, inquietos de ver cómo grupos extranjeros compraban en saldo y de manera considerada desleal un conocimiento y tecnologías clave, fue adoptado a principios de marzo por los Estados miembros de la UE.

La Comisión Europea no tendrá la posibilidad de bloquear una inversión, pero 14 países ya endurecieron sus legislaciones.

Francia precisó desde el 2014 los sectores bajo vigilancia. Alemania, que perdió una de sus 'joyas' industriales, Kuka, adoptó en diciembre un decreto que limita al 10% de capital, contra 25% desde el 2004, el umbral que permite a Berlín bloquear las compras extranjeras.

El chino Yantai Tahai, presionado por las autoridades, renunció en agosto a adquirir el fabricante de maquinaria alemán Leifeld.
Según Rodhium, casi la mitad de las inversiones chinas en la UE en el 018 fueron hacia sectores considerados "sensibles".

EE.UU. en contra de China

Estados Unidos, que lanzó una guerra comercial en medio de rivalidad tecnológica con Pekín, multiplica las advertencias.

Washington presiona particularmente a Alemania, a quien amenaza con no compartir más información confidencial si Berlín no deja de lado la tecnología 5G de los chinos.

Asimismo, Estados Unidos se opone desde mediados de marzo a la OPA china sobre el portugués EDP.

A principios de marzo, un responsable de la Casa Blanca, Garrett Marquis, exigió a Italia no legitimar la "Ruta de la Seda", al estimar que las firmas italianas no se beneficiarán necesariamente y que la reputación de Roma quedará "marcada a largo plazo".

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