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Europa también debe solucionar problema con China

Europa y China forman una pareja bastante extraña: la UE se basta en valores, incluidos aquellos económicos, que el gobierno del presidente Xi Jinping no comparte.

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Sede central de la Unión Europea en Bruselas. (Foto: Bloomberg).

Sede central de la Unión Europea en Bruselas. (Foto: Bloomberg).

Por Leonid Bershidski (*)

La ofensiva estadounidense tendiente a "escindir" su economía de la China repercute en Europa. La organización industrial alemana BDI, el grupo de lobby industrial más influyente, hizo una propuesta para mantener la relación más importante del continente con China viva y prevenir que las empresas de propiedad y con respaldo del Estado compitan de manera injusta.

A medida que el presidente Donald Trump ha ido intensificando su guerra contra las normas establecidas del comercio mundial, la Unión Europea se ha ido encontrando cada vez más en el lado de China, defendiendo a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los beneficios de la globalización y la apertura de los mercados.

No obstante, Europa y China forman una pareja bastante extraña: la UE se basta en valores, incluidos aquellos económicos, que el gobierno del presidente Xi Jinping no comparte.

Además, a las empresas y gobiernos europeos les preocupan algunas de las mismas prácticas que lleva a cabo Trump: restricciones asimétricas a sus operaciones en China, transferencia tecnológica a la fuerza, dumping y toma de control por parte de entidades subsidiadas y controladas por el Estado.

De todas formas, lo último que quieren las empresas europeas y en particular las de Alemania, mayor fuerza exportadora del bloque, es una guerra comercial con China.

La inversión directa del gigante asiático en Europa multiplica la de Estados Unidos (US$ 12,000 millones versus US$ 2,000 millones en el primer semestre del 2018), pero la inversión alemana acumulada en China se ubicó en 76,000 millones de euros (US$ 87,000 millones) en el 2016, año más reciente sobre el cual hay información disponible.

El año pasado, las 30 compañías incluidas en el índice bursátil DAX captaron la cifra histórica de 15% de sus ingresos, lo que equivale a 200,000 millones de euros, desde China. Tal vez lo más importante, 5,200 empresas alemanas con un total de un millón de trabajadores están activas en China, señaló en un informe la BDI.

Asimismo, la asociación indica que China es un destino importante para la investigación y desarrollo alemana y europea. Para aplicaciones de inteligencia artificial, por ejemplo, China ofrece más datos que cualquier otro país, además de la escala para probar soluciones tecnológicas.

"La industria alemana sigue interesada en un intercambio económico cercano con China y rechaza la escisión económica dirigida y forzada políticamente", manifestó la BDI.

La federación también sugiere que a China no se le debe tratar con hostilidad, tanto como "competidor sistémico" como socio valioso. Todos estos métodos requieren más firmeza y coordinación a nivel de la UE. China ha crecido tanto que ninguna economía europea por su cuenta, ni siquiera la alemana, puede competir por términos comerciales más favorables con dicho país.

Si bien la BDI acepta que la enorme interferencia del Estado en la economía china crea ineficiencias, precisa que incluso esos defectos pueden ser peligrosos para las empresas europeas.

"La influencia del Estado en los factores de precio (terrenos, energía, capital, trabajo) y los subsidios indirectos o directos a compañías individuales o industrias completas han causado en reiteradas oportunidades sobrecapacidades y distorsiones de mercado en China", afirma el reporte.

"Debido a la alta presencia de fabricantes chinas en el mercado mundial, estas distorsiones y sobrecapacidades en China se transfieren cada vez más a otros mercados, por ejemplo el acero. En el futuro, sin embargo, las sobrecapacidades de China se pueden anticipar también en otras áreas, como robótica y celdas de baterías".

Para contrarrestar el dumping chino, la BDI sugiere aplicar las normas estrictas de Europa sobre ayuda estatal, dejando que las empresas europeas entreguen menos evidencia documentada al buscar compensaciones por competencia desleal y endurecer las reglas contra el dumping de servicios.

De acuerdo con el punto de vista del lobby industrial alemán, la política china de crear campeones en industrias clave no es una eficiencia de planificación central por parte del país asiático.

La BDI llama a la UE a crear sus propios campeones naciones, por ejemplo destinando recursos para inteligencia artificial. Esto hace eco de la idea crear un "Airbus para la IA", una compañía transfronteriza similar al fabricante de aviones que compite a nivel global.

La BDI insta a establecer controles más estrictos en materia de adquisiciones para prevenir que China se lleve las gemas empresariales y tecnológicas de Europa, algo que Alemania y Francia ya implementaron.

También recomienda facilitar la fusión de compañías europeas: se debería considerar el mercado mundial, no solo el europeo, durante los análisis de entidades antimonopolio.

Europa, a juicio de la BDI, debería además tratar de responder a iniciativas chinas como la del Cinturón y la Ruta de la Seda, en especial en su vecindario más próximo. Si los países que no pertenecen a la UE se vuelven muy dependientes de China, el bloque puede salir perdiendo.

Al mismo tiempo, el lobby industrial presiona por más participación europea en organizaciones internacionales, por ejemplo, para quitar a China su estatus ventajoso pero obsoleto de nación en desarrollo en la OMC.

Mientras Estados Unidos adopta un enfoque más duro, la BDI apunta a tácticas más astutas. Aquello implica el endurecimiento gradual de normas para obtener más ventajas sobre China, obtener un mayor acceso a su mercado y limitar los daños causados por su expansión impulsada por el Estado. La federación alemana también propone a que las negociaciones con China no siempre sean adversarias.

El problema de las propuestas de la BDI es que, como siempre, requieren que los países de la UE acuerden una serie de normas comunes. Las naciones del este europeo, que necesitan la inversión china, se opondrán a algunas de estas ideas, como el aumento dramático del presupuesto para investigación de la UE y poner barreras a los productos chinos baratos.

Es desafortunado que el tamaño de China exija acciones coordinadas de países con intereses tan distintos. Puede que el bloque ni siquiera esté bien posicionado para llevar adelante una versión mucho más suave del reajuste que está ocurriendo de la relación estadounidense con el gigante asiático.

(*) Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Bloomberg LP y sus dueños.

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