Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE). (Foto: Reuters)
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE). (Foto: Reuters)

El expresidente del y exgobernador del Banco de Italia será el encargado de intentar formar un Gobierno de emergencia en que acabe con la actual crisis política, una figura de prestigio internacional que intentará transmitir la confianza que el país necesita con urgencia.

Famosa es su frase pronunciada en el 2012, cuando dijo que el BCE estaba dispuesto a hacer “lo que fuera necesario” para preservar el euro, ese “whatever it takes” en inglés, con el que evitó que la moneda única se pusiera en entredicho y se desatara una crisis sin precedentes en el viejo continente.

El jefe del Estado, Sergio Mattarella, ha pedido a todas las fuerzas políticas responsabilidad para afrontar con un gobierno en plenitud de sus funciones la delicada situación que atraviesa el país, con los contagios del y una economía duramente golpeada.

Draghi puede ser la persona que aporte serenidad y confianza a los mercados, y también quien ayude a Italia a impulsar su crecimiento con reformas necesarias y que durante muchos años se han pospuesto.

Podrá, entre otras cosas, ayudar al país a gestionar correctamente los 209,000 millones de euros que Italia puede recibir, en forma de préstamos y subvenciones, del fondo europeo de rescate, y también desarrollar un diálogo constructivo con la Comisión Europea y el Consejo Europeo.

Al frente del eurobanco adoptó medidas con las que consiguió frenar los ataques especulativos de los mercados, pero su mandato tiene a partidarios y detractores por su programa de compra de deudas ilimitadas y su política de tipos bajos de interés.

Draghi también ha distinguido en numerosas ocasiones “deuda buena y deuda mala” y en este sentido podría ser clave para encaminar a Italia hacia la reducción de su elevada deuda pública, que según las previsiones del Gobierno se ha situado en torno al 160% del Producto Bruto Interno (PBI) en el 2020.

De hecho, el pasado agosto explicó en un foro económico en el norte de Italia que la deuda incrementada por los gobiernos durante la pandemia puede ser buena si se utiliza para fomentar la productividad e impulsar el crecimiento.

Nacido en Milán el 3 de septiembre de 1947, se licenció en 1970 con la máxima calificación en Economía por la Universidad de Estudios de Roma La Sapienza con la tesis “Integración económica y variaciones de las tasas de cambio”.

De 1984 a 1990 fue director ejecutivo del Banco Mundial y durante el bienio 1989-1990 participó en un grupo de trabajo designado por Guido Carli, entonces ministro italiano de Economía, para elaborar un texto único de disposiciones en materia de intermediación financiera bancaria y no bancaria.

En 1990 fue nombrado asesor del Banco de Italia y el 17 de enero de 1991, director general del Tesoro, cargo que ocupó hasta el 2001. Durante este periodo, de 1993 al 2001 presidió el Comité de Privatizaciones y en 1998 firmó la ley sobre finanzas que lleva su nombre y que introdujo la normativa para las OPA.

También fue miembro del Comité Ejecutivo de Goldman Sachs, grupo financiero en el que ocupó diversos cargos entre el 2004 y 2005.

El 16 de enero del 2006 fue nombrado gobernador del Banco de Italia y el 1 de noviembre del 2011 asumió el cargo de presidente del BCE, en sustitución del francés Jean Claude Trichet.