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Arabia Saudita frena alza de petróleo por presión de Donald Trump

La intervención de Trump reveló una preocupación sostenida más ampliamente en Estados Unidos y otros países consumidores

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El exportador de petróleo más grande del mundo acaba de hacer un importante cambio de política. En seis semanas, Arabia Saudita ha pasado de abogar por precios más altos a tratar de detener el repunte a US$ 80 por barril.

El giro alteró las perspectivas de los mercados petroleros, golpeó los precios de las acciones de las grandes petroleras y de los productores de shale y dio paso a una disputa diplomática con otros miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

¿Qué cambió? Las amenazas al suministro surgidas por la reimposición de las sanciones de Estados Unidos a las exportaciones de petróleo de Irán a principios de este mes y el rápido colapso de la industria energética de Venezuela son parte de la respuesta, pero son secundarios a Donald Trump.

¿Qué cambió? Las amenazas al suministro surgidas por la reimposición de las sanciones de Estados Unidos a las exportaciones de petróleo de Irán a principios de este mes y el rápido colapso de la industria energética de Venezuela son parte de la respuesta, pero son secundarios a Donald Trump.

El 20 de abril, el presidente recurrió a Twitter para arremeter contra la ofensiva del cártel por precios más altos. "Parece que la OPEP lo hizo de nuevo", tuiteó. "¡Los precios del petróleo están artificialmente muy altos!"

La intervención de Trump reveló una preocupación sostenida más ampliamente en Estados Unidos y otros países consumidores: la subida del petróleo desde menos de US$ 30 a principios del 2016 a más de US$ 80 este mes podría convertirse en una amenaza para el crecimiento económico global.

El viernes, el ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Khalid Al-Falih, dijo que su país compartía la "ansiedad" de sus clientes. Luego anunció un cambio en la política que casi dio luz verde para una venta masiva en el mercado, diciendo que la OPEP y sus aliados "probablemente" impulsarían la producción el segundo semestre del año.

"El tuit movió a los saudíes", dijo Bob McNally, fundador de la consultora Rapidan Energy Group LLC, en Washington, y ex funcionario de petróleo de la Casa Blanca. "El mensaje fue entregado fuerte y claro a Arabia Saudita".

Después de los comentarios de Al-Falih, realizados tras una reunión con su homólogo ruso en San Petersburgo, el viernes el crudo cayó más de US$ 3 por debajo de los US$ 67 el barril en Nueva York.

El tono alcista de las recientes especulaciones del mercado, cada vez más salpicado de rumores sobre precios del petróleo que subirían sobre US$ 100, US$ 150 e incluso US$ 300, de repente parece exagerado.

El tono alcista de las recientes especulaciones del mercado, cada vez más salpicado de rumores sobre precios del petróleo que subirían sobre US$ 100, US$ 150 e incluso US$ 300, de repente parece exagerado.

No fue solo Estados Unidos. Otros grandes compradores de crudo saudita también presionaron a Riad para cambiar de rumbo, aunque un poco más diplomáticamente que Trump. Dharmendra Pradhan, el ministro indio de Petróleo, dijo que llamó a Al-Falih y "expresé mi preocupación por el aumento de los precios del crudo".

Funcionarios de la OPEP se encontraban en una reunión en el opulento hotel Ritz-Carlton en Jeddah, en la costa del mar Rojo de Arabia Saudita, cuando Trump tuiteó sus puntos de vista e inmediatamente lo vieron como una intervención significativa.

"Estábamos en la reunión en Jeddah, cuando leímos el tuit", dijo el viernes el secretario general de la OPEP, Mohammad Barkindo. "Creo que su excelencia Khalid Al-Falih me instó a pensar que probablemente era necesario que respondiéramos", dijo. "Nosotros en la OPEP siempre nos enorgullecemos de ser amigos de Estados Unidos".

Diplomáticos y funcionarios petroleros de los países de la OPEP también estaban preocupados por la posible reactivación en Washington de la llamada "No Oil Producing and Exporting Cartels Act" (ley contra cárteles de producción y exportación de petróleo), que propone hacer que la OPEP esté sujeta a la legislación antimonopolio Ley Sherman, utilizada hace más de un siglo para romper el imperio petrolero de John Rockefeller.

El proyecto de ley ganó prominencia por primera vez en el 2007 cuando George W. Bush era presidente y los precios del petróleo bordeaban los US$ 100 por barril, y luego resurgió varios años después bajo la presidencia de Barack Obama. Si bien esos presidentes se opusieron, el riesgo para la OPEP era que Trump "pudiera romper con sus predecesores y apoyar su aprobación", dijo McNally.

En una señal de que los precios del petróleo estaban subiendo en la agenda de Washington a medida que los precios de la gasolina se acercaban a los US$ 3 por galón, la semana pasada un subcomité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos celebró una inusual audiencia sobre la ley "NOPEC".

También hay indicios de que Rusia, cuya decisión de participar en los recortes de la OPEP ayudó a una recuperación en el mercado del petróleo, ha decidido que la recuperación ha avanzado más que suficiente.

"No estamos interesados en un aumento sin fin en el precio de la energía y el petróleo", dijo Putin a los periodistas el viernes en San Petersburgo. "Diría que estamos perfectamente contentos con US$ 60 por barril. Cualquier nivel sobre eso puede generar ciertos problemas para los consumidores, lo que tampoco es bueno para los productores".

La OPEP y sus aliados se reunirán en Viena para una reunión de política el 22 de junio para llegar a un acuerdo. Mientras que Al-Falih y Novak, de Rusia, han indicado que la producción probablemente aumentará, los detalles (cuántos barriles y de qué países) siguen siendo una interrogante.

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