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La vida de un ejecutivo que tuvo una de las penas más duras en Alemania a 3 años de su libertad

Aleksander Ruzicka vivía en un mundo de lujo hasta que se conocieron sus delitos. Tras ello, tuvo que pasar ocho años en una prisión alemana.

Un ex alto cargo entre rejas

Aleksander Ruzicka relató que tenía derecho a solo dos visitas al mes de una hora cada una. (Video: Deutsche Welle)

En una cárcel de Fráncfort cumplió condena, en un espacio de solo 10 m² por 8 años y medio, el ejecutivo que recibió una de las penas más duras impuestas en Alemania por un caso de criminalidad económica.

Aleksander Ruzicka cumplió su castigo luego de haber llevado una vida de fiestas en su mansión de Ciudad del Cabo y en Alemania, las cuales costaban 250,000 euros (US$ 282,000).

Ruzicka decía que las fiestas eran una inversión para potenciar las relaciones públicas de la empresa pero sus jefes solo vieron mero disfrute personal. Por ello, lo denunciaron por malversación de bienes de la empresa.

A partir de ahí, siguieron prisión preventiva, juicio, condena y una temporada larga para reflexionar en soledad.

"Tenía derecho a dos visitas al mes de una hora cada una y tres personas como máximo. Esas son muy pocas visitas la verdad", afirmó Ruzicka.

"(Disfrutaba) cada segundo, tanto con mi pareja como con la familia y unos pocos buenos amigos. Aprendes lo precioso que puede llegar a ser un minuto", añadió el ejecutivo.

Aleksander era uno de los ejecutivos más importantes de una agencia internacional de medios. Su labor consistía en planear y desarrollar campañas publicitarias para grandes empresas, como aerolíneas.

También definía a los grupos de potenciales compradores para determinados artículos de consumo y elaboraba contenidos y videos publicitarios. Su facturación anual alcanzaba los 3,000 millones de euros (US$ 3,388 millones).

El enorme volumen de facturación le permitía obtener descuentos publicitarios con las televisiones. Pero los beneficios que así obtuvo, desaparecieron en un tremendo opaco de sociedades del que sus jefes no sabían nada.

El tribunal condenó a Ruzicka por desfalco en 68 casos, aunque se libró de pagar daños y perjuicios a la empresa al no quedar demostrado que se hubiera enriquecido personalmente con tales delitos.

De haber cooperado con la fiscalía, su pena hubiera sido probablemente menor. Sin embargo, él se negó en todo momento.

"Si estoy convencido de que tengo razón, de que mi punto de vista es el correcto, estoy también dispuesto a cambiar de posición si alguien me da un argumento razonable. Pero la fiscalía no fue capaz de convencerme así que no cambié mi postura", señaló.

Poco después de su excarcelación, formó una agencia con unos socios.
Una empresa dedicada, de nuevo, a la publicidad y a campañas de comunicación.

La nueva agencia tiene oficinas en Alemania, Sudáfrica y Singapur. En total, cuenta también 25 asesores por lo que las cosas le vuelven a ir bien a Ruzicka.

"Lo fundamental es no perder el sentido de la realidad y no quemarte ahí dentro. Por suerte hay personas como nuestro primer cliente desde que estoy fuera su director general me dijo: 'Me da igual todo lo anterior mientras salgamos ganando contigo'", detalló.

Aleksander también reconoció que por un momento pensó en darse por vencido. El ingreso en prisión fue un shock y por ello consideró quitarse la vida.

"Cuando finalmente estás en la celda, lo primero que haces es mirar si el cable de la luz es lo bastante largo como para llevar a cabo ese 'plan b', pero por suerte en mi caso y en el de muchos brota un instinto de supervivencia que te ayuda a superar esas crisis" contó Ruzicka.

En la prisión de Fráncfort cumplen condena 600 presos. El ejecutivo era uno de los pocos que estaba allí por delincuencia económica.

Hace 3 años, Aleksander Ruzicka recuperó la libertad y, desde entonces, vuelve a tener grandes planes de negocios. 

Conozca más detalles en el video de Deutsche Welle .

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