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Farmacéutica Purdue Pharma promete cambios ante crisis de opiáceos en Estados Unidos

La firma, que alimentó la fortuna de la familia de filántropos Sackler, aseguró que le ha pedido a sus vendedores que no alienten a los médicos a recetar medicamentos contra el dolor, incluido el popular analgésico OxyContin, a menudo abusados por adictos.

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Las muertes por sobredosis en Nueva York se duplicaron entre el 2010 y 2016, cuando fallecieron más de 1,000 personas por exceso de opiáceos.

El fabricante del fármaco para el dolor más vendido del mundo, Purdue Pharma, acusado de beneficiarse de una mortífera crisis de opiáceos que asola a la clase media de Estados Unidos, anunció que está cambiando su rumbo.

La firma, que alimentó la fortuna de la familia de filántropos Sackler, aseguró que le ha pedido a sus vendedores que no alienten a los médicos a recetar medicamentos contra el dolor, incluido el popular analgésico OxyContin, a menudo abusados por adictos.

"Hemos reestructurado y reducido significativamente nuestra operación comercial y nuestros representantes de ventas ya no promocionarán los opiáceos a los prescriptores", afirmó Purdue Pharma.

La sobreprescripción de medicamentos para el dolor ha provocado la adicción de millones de estadounidenses así como una explosión de sobredosis fatales, incluidas las del ícono pop Prince y el rockero Tom Petty.

Purdue Pharma es uno de los fabricantes nombrados por la ciudad de Nueva York en una demanda de US$ 500 millones presentada en enero para recuperar costos que podrían ayudar a combatir la creciente crisis de opiáceos.

Las muertes por sobredosis en Nueva York se duplicaron entre el 2010 y 2016, cuando fallecieron más de 1,000 personas por exceso de opiáceos. Según la demanda, el número supera a las muertes de neoyorquinos por accidentes automovilísticos y homicidios, combinadas.

La demanda acusa a los fabricantes de publicidad engañosa y a los distribuidores de sobreabastecimiento de analgésicos recetados, lo que representa una carga para la ciudad por los costos de atención médica, justicia penal y seguridad.

En octubre, el presidente Donald Trump describió la crisis de opiáceos como una emergencia nacional de salud pública.

Se estima que 2.4 millones de estadounidenses son adictos a los opiáceos, narcóticos que incluyen a los analgésicos recetados así como a la heroína.

Dinastía familiar
Purdue Pharma fue fundada por los hermanos Mortimer y Raymond Sackler. Otro hermano, Arthur, tuvo una participación considerable.

Los tres ya murieron, pero su apellido, sinónimo de generosas donaciones al mundo del arte, sigue vivo en múltiples museos de Estados Unidos y Londres, así como en el Louvre de París.

Otros miembros de la familia aún son parte de la junta directiva de Purdue Pharma.

En octubre, la revista The New Yorker dijo que, desde que llegó al mercado en 1995, OxyContin había generado US$ 35,000 millones en ganancias, una gran parte de lo cual fue para los Sackler.

Pero la familia es discreta sobre sus vínculos con Purdue Pharma. El sitio web del grupo no identifica a los miembros de la familia que están en el directorio de la compañía.

Moralmente aborrecible
En enero, la fotógrafa estadounidense Nan Goldin inició una campaña pública sobre el vínculo entre los opiáceos y la familia Sackler.

Goldin, una exadicta a los opiáceos, formó el grupo PAIN (Prescription Addiction Intervention Now) y lanzó el hashtag #ShameonSackler.

Su objetivo es presionar a Purdue Pharma y los Sacklers para que financien programas de tratamiento y prevención sobre los opiáceos, limiten sus recetas y publiciten sus peligros.

Paradójicamente, su cruzada recibió el apoyo de Elizabeth Sackler, hija de Arthur, quien declaró que "la epidemia de opiáceos es una crisis nacional y el papel de Purdue Pharma en ella es moralmente aborrecible".

También subrayó que su padre, que murió en 1987, no desempeñó ningún papel en el desarrollo y comercialización de OxyContin, y que su participación en Purdue Pharma fue vendida a sus hermanos antes de que el medicamento fuera lanzado al mercado.

La viuda de Arthur Sackler, Jillian, también buscó poner distancia entre su esposo y la polémica droga.

"Ninguna de las donaciones hechas por Arthur antes de su muerte, ni las que realicé en su nombre después, fueron financiadas por la producción, distribución o venta de OxyContin u otros ingresos de Purdue Pharma. Punto", afirmó en una declaración a la AFP.

Parte de la solución
Purdue Pharma publicó en su sitio web una advertencia sobre los efectos de los opiáceos y dijo que está comprometido "a ser parte de la solución al asociarse con la policía local, agencias gubernamentales locales y estatales, y grupos comunitarios en todo el país".

Pero, según un informe difundido el lunes por la senadora demócrata Claire McCaskill, Purdue Pharma apoyó financieramente a Washington Legal Foundation, un grupo que en el 2016 criticó las recomendaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades dirigidas a limitar la prescripción de opiáceos en casos de dolor crónico.

"Las organizaciones que reciben un financiamiento sustancial de los fabricantes han amplificado y reforzado los mensajes a favor de un mayor uso de opiáceos", dijo McCaskill.

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