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Que Venezuela sirva de lección a socialistas de Estados Unidos

La revolución bolivariana de Hugo Chávez convirtió a un país pacífico de ingresos medios en una pesadilla que supera lo visto en la Unión Soviética en la década de 1980.

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¿Cuáles son las lecciones que nos deja Venezuela? ¿Por qué el país se convirtió en un caso perdido? (Foto: Bloomberg)

Es difícil exagerar lo desastrosos que han sido para Venezuela los gobiernos de Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro. Artículos recientes de Bloomberg muestran la interminable lucha por sobrevivir en la capital, Caracas.

Niños hambrientos que deambulan por las calles, gente que abandona el país, atención médica casi inexistente, violencia e incluso escasez de agua. La revolución bolivariana de Chávez convirtió a un país pacífico de ingresos medios en una pesadilla que supera lo visto en la Unión Soviética en la década de 1980.

Es importante que otros países --incluidos aquellos ricos como Estados Unidos-- no ignoren a Venezuela, sino que vean lo que le sucede como una advertencia. Políticos como el senador Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez han abrazado el socialismo, al igual que muchos jóvenes estadounidenses.

Pero, ¿cuáles son las lecciones que nos deja Venezuela? ¿Por qué el país se convirtió en un caso perdido?

Los defensores de la revolución bolivariana suelen ofrecer excusas sobre el régimen Chávez-Maduro al afirmar que las penurias del país son producto de agentes externos. Por ejemplo, algunos señalan que fue la caída de los precios del petróleo a fines del 2014 y en el 2015 la que hundió a la nación. Los productos derivados del crudo representaron cerca del 95% de las exportaciones del país en el 2014, así que naturalmente el declive fue un golpe duro.

No obstante, si bien el descenso de dichos precios sin duda le dificultó las cosas al país, aquello no puede ser la razón principal de su colapso. Venezuela dejó de publicar varias de sus cifras económicas en el 2014, pero otras naciones petroleras --Arabia Saudita, Rusia, Nigeria, Angola y Kuwait-- que sufrieron el estancamiento o la disminución de sus ingresos después de ese año, no estuvieron ni cerca de experimentar algo similar a la devastación que azotó a los venezolanos:

Bloomberg

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Tampoco se puede decir que el país fue atacado por fuerzas capitalistas. En el gobierno del presidente Barack Obama, EE.UU. castigó a algunos funcionarios del país en el 2015 y George W. Bush se negó a venderles armas, pero no se trató de grandes sanciones que pudieran afectar seriamente a la economía venezolana. Ningún ejército o grupo de bombarderos destruyó las ciudades del país, su empobrecimiento fue autoinfligido.

Quienes critican a Venezuela suelen ser bastante descuidados, sin embargo. Es fácil declarar que el socialismo siempre fracasa, pero Bolivia, otro país latinoamericano que depende de los recursos naturales, eligió al socialista Evo Morales en el 2006. A los bolivianos les ha ido bien. Los estándares de vida del país, que permanecieron estancados por 30 años, han crecido con fuerza y de manera estable desde que Morales llegó al poder:

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Al mismo tiempo, Bolivia ha logrado reducir la desigualdad de manera dramática. Pese a las señales de autoritarismo de Morales en el último tiempo, el país no ha vivido algo similar a lo que ha sufrido su vecino sudamericano.

Entonces, si no fueron los precios del petróleo, la presión externa o las tendencias inevitables del socialismo, ¿qué hundió a Venezuela? Es difícil identificar con exactitud los errores en materia de políticas que cometieron Chávez y Maduro, pero tres puntos parecen pesar de sobremanera: mal manejo macroeconómico, nacionalización industrial e interferencia en la petrolera estatal del país.

Dicho esto, la peor escoria de la economía venezolana ha sido la hiperinflación:

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Este nivel de aumentos de precios hace imposible ahorrar dinero. Pese a que los ingresos suelen subir junto con los precios, la imprevisibilidad que se genera cuando los precios se multiplican por 20 o 40 al año dificulta mucho planificar sobre el consumo.

Se puede pensar que la comida de mañana costará 10 millones de bolívares, pero podría costar 20 millones, con lo cual se va a pasar hambre si no se compra de inmediato. También es complicado para las empresas, incluso aquellas estatales, planificar sus inversiones cuando el costo de ellas es muy incierto.

Mientras tanto, la hiperinflación ha llevado al gobierno, como era de esperar, a imponer controles de precios. Estos han creado la escasez de necesidades básicas y han provocado que la gente recurra al mercado negro, mucho menos eficiente y corrupto.

No está claro cómo comienza la hiperinflación. Los controles de precios, la depreciación monetaria y el déficit fiscal pueden ayudar a detonarla, pero una vez que surge es muy difícil detenerla. Venezuela debió prever esta amenaza, ya que su tasa inflacionaria subió constantemente año tras año, pero en lugar de eso sus líderes empeoraron el problema. Bolivia, por su parte, se las ha arreglado para mantener la inflación muy baja.

Otro error fue la nacionalización a gran escala de la industria y la expropiación de propiedad privada. A Chávez le encantaba nacionalizar empresas locales y extranjeras de todo tipo. Es una forma infalible de deteriorar el sector privado. Si los dueños de compañías locales y los inversionistas extranjeros no consideran que su propiedad es segura no invertirán y la producción comenzará a languidecer.

Esto provoca una espiral por la cual el gobierno se ve obligado a nacionalizar una mayor parte de la economía a medida que los privados retiran sus fondos.

En contraste, Morales ha sido mucho más cuidadoso con las nacionalizaciones en Bolivia, pues se ha limitado a la industria hidrocarburífera y la red eléctrica, sectores centralizados y estables donde la propiedad del gobierno es común alrededor del mundo.

Finalmente, los líderes venezolanos interfirieron en las operaciones de una empresa que ya controlaba el gobierno, Petróleos de Venezuela o PDVSA. En su momento la petrolera operaba con relativa independencia, pero Chávez se metió en sus asuntos al despedir trabajadores y reemplazarlos por esbirros, dejando a la compañía sin inversión a fin de extraer fondos para sus propios intereses y ahuyentando o expropiando activos de socios extranjeros que ayudaban a PDVSA a mantener su ritmo productivo.

El resultado es que la inversión en petróleo venezolano ha colapsado, la infraestructura del sector se desmorona y la producción está en caída libre, todo esto en el país que alberga la mayor cantidad de reservas probadas de crudo en el mundo.

Los socialistas de EE.UU. deberían tomar nota, esta no es la manera correcta de llevar a cabo el socialismo. En lugar de implementar políticas cautelosas como las de Bolivia, los líderes venezolanos optaron por ignorar la amenaza de la hiperinflación, nacionalizar empresas privadas de todos los sectores económicos y entorpecer las operaciones de PDVSA. El resultado fue predecible: una de las peores catástrofes económicas autoinfligidas en lo que va de siglo.

Por Noah Smith

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