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Mohamed El-Erian: ¿Creación de empleos en auge elevará salarios en EE.UU.?

La teoría económica y la experiencia histórica sugieren que las empresas tienen que competir mucho más para atraer y retener empleados a medida que disminuye la tasa de desempleo, afirma el economista egipcio.

Mohamed El-Erian

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Mohamed El-Erian. (Foto: Bloomberg)

¿El informe de empleos de mayo, que se publicará el viernes, mostrará que el mercado laboral de Estados Unidos se encuentra en una nueva trayectoria históricamente más consistente? Por algún tiempo, estas cifras han mostrado una combinación inusual de sólida creación de empleo y una baja tasa de desempleo junto con un crecimiento salarial lento y una tasa de participación en la fuerza de trabajo estancada en niveles bajos.

Esta aparente desconexión ha confundido a los economistas y, para muchos, la recuperación poscrisis se ha vuelto irregular e insatisfactoria.

La esperanza es que estos factores hayan comenzado a realinearse de verdad en mayo de una manera que respalde un crecimiento mayor y más inclusivo. La probabilidad es que este cambio continúe necesitando tiempo, será secuencial en lugar de simultáneo y no satisfará plenamente el considerable potencial de la economía sin mayores esfuerzos de los secotres tanto público como privado.

La teoría económica y la experiencia histórica sugieren que las empresas tienen que competir mucho más para atraer y retener empleados a medida que disminuye la tasa de desempleo.

Esta dinámica hace subir los salarios y, en general, mejora las condiciones laborales. Eso, a su vez, hace que las personas vuelvan a la fuerza laboral.

La primera parte de esta relación causal ha estado funcionando bien. La economía de EE.UU. ha sido uno de los motores de creación de empleo más poderosos en el mundo durante varios años.

Esto ha hecho caer sistemáticamente la tasa de desempleo; en abril, alcanzó el 3.9%, un mínimo histórico. Mientras tanto, los indicadores de vacantes sugieren que más empresas tendrán que competir por una oferta cada vez menor de mano de obra disponible.

Sin embargo, hasta ahora, esta demanda no se ha visto reflejada en una mejora constante en los salarios, que en abril crecieron a una tasa anual relativamente baja del 2.6%. Tampoco ha habido un aumento en la tasa de participación laboral, que languidecía en un 62.8%, mientras que la proporción de población empleo-población fue del 60.3%.

Los economistas aún tienen que presentar una explicación lo suficientemente precisia y convincente para el estancamiento. El énfasis inicial poscrisis estuvo puesto en las influencias cíclicas que alimentaron una deficiencia en la demanda agregada.

Más recientemente, sin embargo, se ha dedicado más atención a las influencias tecnológicas, las cambiantes tendencias sectoriales, el déficit de capital humano y la persistente (post Gran Recesión) aversión al riesgo por parte de los empleadores.

Con un poco de suerte, los datos de mayo mostrarán una recuperación de los salarios y tal vez incluso en el número de personas que vuelven a ingresar a la fuerza de trabajo. Si estos acontecimientos se materializaran, apoyarían los lados de la demanda y la oferta de la economía al aumentar el ingreso familiar e incrementar la capacidad productiva.

Ambos contribuirían a contrarrestar un aumento significativo en la desigualdad de ingresos, riqueza y oportunidades.Nada de esto puede sostenerse sin mayores esfuerzos por parte de los sectores público y privado.

Los desplazamientos tecnológicos, las desajustes en las habilidades, la demografía y la naturaleza cambiante del lugar de trabajo es probable que frenen el movimiento ascendente en la participación laboral. Pero en lugar de ver esto como algo inevitable, tanto las empresas como las agencias gubernamentales deberían hacer más para adaptarse a las realidades estructurales.

En EE.UU. en estos días, los avances de la política gubernamental tienen mucho menos que ver con las políticas fiscales y monetarias que con las influencias estructurales y de oferta, especialmente después de años de medidas no convencionales de la Reserva Federal y los recientes recortes de impuestos.

La reforma educativa ha sido vista durante mucho tiempo como un "deber hacer" para una economía que intenta sostener un crecimiento más alto y más inclusivo. La modernización de la infraestructura y la reforma de la inmigración también ayudan.

El cambio exitoso en estas áreas puede tener menos que ver con el diseño que con la voluntad política de llevar a cabo las reformas. Mientras más se retrase la implementación política, mayor es la necesidad de programas corporativos para ayudar a patrocinar, enseñar, entrenar, equipar y capacitar a los trabajadores, especialmente los de los segmentos marginados de la población.

El progreso continuo en políticas de apoyo a la familia (que reconocen los roles duales de los empleados como trabajadores y cuidadores y la importancia de la atención a los ancianos) también ayuda mucho.

La probabilidad es que los datos de mayo muestren que la economía todavía puede crear empleos y mantener bajo el desempleo, a pesar de otras características de ciclo tardío. Los salarios probablemente subirán como parte de una tendencia de varios meses.

Pero elevar la tasa de participación a niveles más altos seguirá siendo un desafío. Y cuanto más tiempo pase sin que aborden estos temas los sectores público y privado, mayores serán los vientos en contra para la prosperidad inclusiva de mediano plazo que puede ofrecer la economía de EE.UU.

Por Mohamed El-Erian

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Bloomberg LP y sus dueños.

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