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Mohamed El-Erian: Por qué arreglar la política económica cuanto antes

"Si bien el sol brilla, vemos que se acumulan más nubes en el horizonte", dijo la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, en su discurso a los delegados. Instó a los países a "arreglar el tejado" mientras el sol aún brillaba.

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Christine Lagarde, directora gerente del FMI. (Foto: Bloomberg)

Los encargados de política monetaria de unos 180 países finalizaron el domingo la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en Washington con una advertencia: tomen medidas ahora, mientras la economía mundial aún se está fortaleciendo, para evitar los crecientes riesgos de inestabilidad que apenas se ciernen sobre el horizonte.

El mensaje recordaba el "sí, pero" que dominó la reunión anual del mismo grupo en octubre del 2017. El consenso durante el fin de semana fue que el ritmo de crecimiento había repuntado desde entonces, pero que también había aumentado la magnitud de las amenazas.

En el período previo a la reunión, las revisiones del FMI a sus Perspectivas de la Economía Mundial estuvieron dominadas por predicciones de un crecimiento más rápido de lo que se había pronosticado hace seis meses. El mensaje que las acompañaba, plasmado en el comunicado del Comité Monetario y Financiero Internacional emitido el sábado, vio con buenos ojos un crecimiento más fuerte y de base más amplia en todo el mundo.

Sin embargo, también advirtió sobre la intensificación de los riesgos más allá de los próximos trimestres e instó a una respuesta expedita mientras las positivas condiciones económicas dan a los encargados de política espacio para actuar.

"Si bien el sol brilla, vemos que se acumulan más nubes en el horizonte", dijo la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, en su discurso a los delegados. Instó a los países a "arreglar el tejado" mientras el sol aún brillaba.

El poder de la unión
En la economía global actual, el optimismo puede aumentar las posibilidades de estimular ciclos económicos, financieros, políticos y sociales virtuosos, tanto dentro de los países como a través de las fronteras.

Dado el alcance de las interdependencias económicas y financieras, los beneficios de muchos países que crecen al mismo tiempo suelen ser más grandes de lo que sugeriría una simple adición. Ese es un argumento a favor de tomar medidas de manera simultánea que establezcan más políticas procrecimiento y de reducir lo que ha sido una década de excesiva dependencia de la política monetaria no convencional, incluidos los enormes programas de compra de bonos de los bancos centrales.

En conjunto, estas medidas mejorarían la capacidad de los países para pagar las grandes deudas acumuladas por los sectores público y privado en los últimos años, algo sobre lo que el FMI sintió la necesidad de activar la alarma. Y al abrir la puerta a una validación ordenada de altos precios de los activos, esto reduciría el riesgo de inestabilidad financiera a futuro.

El beneficio potencial no se limita a la economía, las finanzas y la política. Un crecimiento mayor y más inclusivo podría reducir la ira política y las tensiones comerciales, y contrarrestar las presiones sociales asociadas con la mayor desigualdad de ingresos, riqueza y oportunidades.

Tres t y tres d
Hay dos razones principales por las que tomar estas medidas lógicas no es necesariamente algo que ocurrirá, ni fácil ni automáticamente.

En primer lugar, la economía mundial enfrenta dificultades e incertidumbres estructurales. Como argumenté la semana pasada, la economía mundial ya se encuentra en medio de tres grandes transiciones: en la volatilidad del mercado de acciones, en la política económica y en el crecimiento global.

El entorno fue captado de buena forma durante el fin de semana por David Lipton, primer subdirector gerente del FMI, quien habló de las "tres t" que representan fuerzas económicas muy grandes e impredecibles. (Las tres t de Lipton no deben confundirse con las que mencionó hace casi 10 años el ex asesor económico de la Casa Blanca, Lawrence Summers, cuando acuñó la fórmula "específica, oportuna y temporal" -en inglés: targeted, timely and temporary- para ayudar a dar forma al pensamiento de la política que surgió a partir de la crisis financiera global del 2008).

Las tres t de Lipton son tecnología, comercio y confianza (en inglés technology, trade and trust). La idea es que la dirección incierta de estas poderosas fuerzas podría cambiar no solo lo que hacen los hogares, las empresas y los Gobiernos, sino cómo lo hacen. Por ejemplo:

El inquietante poder que tiene la acelerada innovación tecnológica proviene de su capacidad para mejorar tanto la oferta como la demanda al mismo tiempo, particularmente al reducir y eliminar las barreras de entrada para un conjunto creciente de actividades e interacciones. 

Las recientes tensiones comerciales están socavando las interacciones globales que ya habían sido alteradas por la insatisfacción con la desigualdad impulsada por la globalización económica y financiera sin restricciones.

Un pronunciado déficit de la confianza -en la institucionalidad, las entidades tradicionales y la opinión de expertos- alienta a los actores económicos a desvincularse, asegurarse y tener menos confianza en las medidas para mejorar el bien común a largo plazo.

La deuda, la demografía y la devaluación se suman a la fragmentación amplificada por las tres t.

Un análisis del FMI mostró que el endeudamiento total ahora es más alto que antes de la crisis financiera mundial y que la vulnerabilidad potencial de los países de bajos ingresos ya no se relaciona principalmente con pasivos excesivos ante acreedores occidentales tradicionales.

En consecuencia, las dos economías más grandes del mundo fueron criticadas por el FMI. China fue mencionada por la falta de transparencia en sus negociaciones con países de bajos ingresos y Estados Unidos por los inminentes déficits atribuibles a sus recientes rebajas tributarias y aumentos del gasto.

Se estimó que "las dificultades demográficas" expresadas en poblaciones que están envejeciendo agravan los riesgos a la baja para la productividad y el empleo a mediano plazo, al igual que las devaluaciones competitivas reales y supuestas.

Volviendo a temas que los encargados de política han analizado muchas veces en el pasado, los delegados del FMI volvieron a estar ampliamente de acuerdo en lo que se necesita. Sin embargo, convertir con rapidez esto en realidad no es algo sobre lo que la gran mayoría de los participantes se sintieron confiados.

Las preocupaciones sobre los riesgos de implementación se ven agravadas por el hecho de que la historia no proporciona ninguna guía o perspectiva sobre cómo la economía y los mercados mundiales atravesarán la próxima transición en la comunidad de bancos centrales: desde la normalización de política de un solo banco central sistémicamente importante (la Reserva Federal de EE.UU.) hacia un proceso simultáneo que involucre a otras instituciones de importancia sistémica (en particular al Banco de Japón y el Banco Central Europeo).

La conclusión
La reunión del FMI no produjo un avance en materia de política monetaria ni una comprensión significativamente mejor de cómo y cuándo es probable que se desarrolle el tira y afloja entre la prosperidad actual y los riesgos futuros en ausencia de mejores políticas. Esto deja a los mercados sin nada nuevo a lo que aferrarse y reforzará la mentalidad de "dependencia de datos" que ha dominado a los bancos centrales clave. Con eso, deberíamos esperar señales de una continua volatilidad del mercado, el cambio de las correlaciones de clase de activos y un coeficiente continuamente alto de ruido del mercado.

En cuanto a dónde deja eso mi propia evaluación de probabilidades: nada salió de la reunión de primavera que modifique mi estimación de que hay una probabilidad de 65:35 de transiciones ordenadas en economía, política de crecimiento y mercados.

Por Mohamed El-Erian

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o deBloomberg LP y sus dueños.

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