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Michael Cohen, el temido abogado de Donald Trump en un atolladero, a la defensiva

Cohen, de 51 años, se cruzó por primera vez con Donald Trump a comienzos de los años 2000, cuando, como miembro de la junta directiva de un condominio del empresario de bienes raíces, se encargó de resolver un feo entuerto de una empresa administradora de Trump.

Michael Cohen y Donald Trump

Las oficinas de Michael Cohen (izquierda), abogado personal de Donald Trump, fueron allanadas por agentes federales. (Foto: AFP)

Las oficinas de Michael Cohen (izquierda), abogado personal de Donald Trump, fueron allanadas por agentes federales. (Foto: AFP)

AFP

Por Jonathan Lemire y Jake Pearson

Durante más de una década, Michael Cohen ha sido el abogado privado del hoy presidente Donald Trump y mucho más. Un neoyorquino con mucha calle, dispuesto a fajarse con cualquiera y que se hizo fama de ser la persona que resuelve todos los problemas del magnate, dentro y fuera de los tribunales. Es el gran protector de la imagen de Trump. Y dice que pagó de su bolsillo US$ 130,000 a la actriz porno Stormy Daniels para que no hablase de un supuesto affaire con Trump.

“Siempre protegeré a mi presidente”, dijo Cohen en un tuit el sábado.

Al día siguiente, el FBI allanó su oficina y la habitación de su hotel, enfocando la atención en quien es considerado una figura central en el entorno de Trump.

Cohen, de 51 años, se cruzó por primera vez con Trump a comienzos de los años 2000, cuando, como miembro de la junta directiva de un condominio del empresario de bienes raíces, se encargó de resolver un feo entuerto entre una empresa administradora de Trump y algunos residentes de un rascacielos cerca de las Naciones Unidas.

“Trump preguntó, ‘¿quién es este tipo?’. Mis abogados, a los que les pagué miles de dólares, no pudieron resolver nada. Me gustaría conocerlo”, relató Morton Levine, tío de Cohen.

Ansioso por conseguir alguien tan duro como su antiguo abogado Roy Cohn, Trump contrató a Cohen, quien ha sido un importante centro de poder en la Trump Organization y lo acompañó también a cierta distancia cuando se lanzó a la política. Dice que, igual que el personaje televisivo Ray Donovan, hace lo necesario para solucionar cualquier problema que se le pueda presentar a su patrón.

Cohen amenaza con demandas a cualquiera que enfrenta a Trump. Critica a los periodistas que hablan mal de su jefe. Se moviliza para que los diarios no escriban cosas negativas de Trump. Y dice que usó dinero de una hipoteca suya para comprar el silencio de Daniels hacia el final de la campaña presidencial en el 2016, sin el conocimiento de Trump.

Trump está furioso con los allanamientos y describe a Cohen como una “buena persona”. Lo enardece la idea de que el fiscal especial Robert Mueller se meta en sus negocios y no se limite a investigar denuncias de contactos de la gente de Trump con Rusia.

Cohen niega irregularidad alguna y defiende a Trump a capa y espada. Pero le ha comentado a allegados que teme ser un chivo expiatorio, según una persona que lo conoce y que no está autorizada a comentar en público conversaciones privadas.

El abogado no siguió a Trump a la Casa Blanca tras las elecciones y prefirió asociarse con un bufete de abogados de Washington y aceptar un puesto alto en el equipo financiero del Comité Nacional Republicano.

Cohen siempre enfocó su carrera desde un punto de vista pragmático, sin grandes idealismos, según Greg Crocket, un antiguo compañero de estudios en la Cooley Law School, hoy abogado en Okemos, Michigan.

“¿Qué puedes decir de un abogado que se graduó con un promedio de 2.0?”, bastante bajo, bromea el propio Cohen, de acuerdo con Crockett. "Consejero".

Al principio de su carrera Cohen se concentró en el campo de lesiones personales, ganó millones con la compra de propiedades, se postuló sin éxito como concejal de Nueva York y adquirió numerosos taxis en sociedad con su suegro. Era un comerciante y desempeñó un papel importante en los esfuerzos por promover las propiedades de Trump en el exterior, incluso en Rusia.

Nunca trabajó en la campaña de Trump, pero apoyó sus incursiones en la política. En el 2012 y en el 2016 impulsó iniciativas para que el magnate se postulase a la presidencia y, si bien estuvo afiliado al partido Demócrata por mucho tiempo, se abocó a recaudar dinero para los republicanos.

Explotó sus contactos con periodistas para promover cierta imagen de Trump.

En la campaña del 2016 hizo de enlace entre Trump y el National Enquirer, que pagó enormes sumas por información escandalosa sobre Trump que nunca publicó. Incluidos US$ 150,000 a la antigua Playmate de Playboy Karen McDougal, quien afirma haber tenido una relación sentimental de nueva meses con Trump. La revista nunca publicó esa historia y dice que pagó esa suma para que McDougal escribiese artículos sobre el cuidado del físico.

El papel de Cohen en la historia de Daniels es el que más revuelo ha causado. En el 2011, Cohen amenazó a la revista In Touch con demandarla si publicaba una nota sobre la relación entre la actriz y Trump, casi seis años antes de que hiciese el pago de US$ 130,000. La Comisión Electoral Federal está investigando ese pago.

El abogado de Daniels Michael Avenatti envió cartas a la Trump Organization exigiéndole que conserve todos los documentos relacionados con esa transacción. También incluyó un correo electrónico según el cual Cohen usó la dirección de la Trump Organization en la correspondencia con el banco que facilitó el pago.

“El que algo no sea cierto no quiere decir que no te pueda causar daño”, dijo Cohen recientemente, luego de que saliese a la luz el pago a Daniels. “Siempre protegeré al señor Trump”.

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