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Imprimir armas 3D en casa quedó en suspenso cuando estaba a punto de ser una realidad

El juez Robert S. Lasnik, con tribunal en el estado de Washington, dijo que la publicación de manuales para imprimir armas 3D por parte de la organización Defense Distributed, de Texas, supondría "una probabilidad de daño irreparable".

impresión de armas 3D

En esta foto de archivo aparece una pistola Liberator junto a la impresora 3D en la que se fabricaron sus componentes en Hanover, Maryland. (Foto: AFP)

En esta foto de archivo aparece una pistola Liberator junto a la impresora 3D en la que se fabricaron sus componentes en Hanover, Maryland. (Foto: AFP)

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Un juez federal estadounidense bloqueó la publicación de manuales para imprimir armas 3D, horas antes de su prevista distribución por parte de un grupo desarrollador que había alcanzado un acuerdo con el Gobierno del presidente del país, Donald Trump, para hacerlo.


En su fallo, el juez Robert S. Lasnik, con tribunal en el estado de Washington, dijo que la publicación de los manuales por parte de la organización Defense Distributed, de Texas, supondría "una probabilidad de daño irreparable".


Su decisión responde a un recurso presentado por los fiscales de varios estados ante la inminencia de que Defense Distributed pusiera en marcha lo que esta misma organización define en su web como "el inicio formal de la era de las armas descargables".


Poder fabricar en casa diferentes tipos de armas con una impresora 3D estaba a punto de ser una realidad legal en Estados Unidos  a partir de este 1 de agosto gracias a un acuerdo judicial que había alcanzado en junio la Administración del presidente Donald Trump con el grupo proarmas Defense Distributed.

Defense Distributed había anunciado sus planes de volver a publicar en su web manuales de instrucciones para reproducir pistolas y rifles en impresoras en tres dimensiones, tras alcanzar un pacto con el gobierno federal.

Antecedentes
Esa fue la conclusión de una batalla legal de cinco años en la que el Gobierno del expresidente Barack Obama (2009-2017) argumentó que esos manuales violaban las leyes de exportación de armas de fuego ante dos jueces federales y de que el Tribunal Supremo se negase a oír el caso.

Sin embargo, en una decisión abrupta, el Gobierno de Trump llegó a un pacto en junio con Defense Distributed para permitir a ese grupo texano volver a distribuir las instrucciones de impresión a través de internet, tal y como hizo en el 2013 antes de que su actividad fuera bloqueada.

Además, el acuerdo estableció que esos tutoriales de impresión están aprobados "para publicación de cualquier forma" y que el Gobierno estadounidense pagará los US$ 40,000 de honorarios legales en que incurrió Cody Wilson, el fundador del grupo en el centro de la polémica.

Para la organización Propietarios de Armas en Estados Unidos (GOA, por sus siglas en inglés), este pacto significa "libertad y está acorde con la Segunda Enmienda" de la Constitución estadounidense, que protege el derecho a portar armas, explicó Jordan Stein, director de comunicaciones de este grupo.

"Los que odian las armas siempre quieren centrarse en sus usos ilícitos e ignoran la abrumadora cantidad del bien que hacen. De hecho, las armas de fuego se usan de 16 a 100 veces más a menudo para salvar vidas que para quitarlas", argumentó Stein.

Uno de los grupos que presionó en las últimas semanas para que imprimir armas 3D en casa no sea legal ha sido el Centro Brady para Prevenir la Violencia de las Armas de Fuego.

Su director legal, Jonathan Lowy, señaló que los principales problemas de estas armas son que no tienen número de serie, por lo que son "imposibles de rastrear" y que son de plástico, es decir, "indetectables" para los localizadores de metales de aeropuertos y edificios.

"Es obvio que dejar a cualquier persona -terroristas, maltratadores domésticos y gente inestable mentalmente- que descargue e imprima armas es muy peligroso y perturbador", sentenció Lowy.

Los centros Brady y Giffords para Prevenir la Violencia de las Armas de Fuego y la organización Everytown for Gun Safety intentaron la semana pasada, sin éxito, que un tribunal de Texas bloqueara el acuerdo alcanzado entre Defense Distributed y el Gobierno.

Los esfuerzos para impedir que la impresión de armas sea posible en Estados Unidos se redoblaron este lunes cuando los fiscales generales de ochos estados y del Distrito de Columbia demandaron a Trump por permitir que Defense Distributed publique sus manuales.

En su demanda, el grupo de fiscales liderado por el del estado de Washington, Bob Ferguson, instó a la Justicia estadounidense a que considere una orden de restricción temporal antes del 1 de agosto, cuando Defense Distributed planeaba publicar sus archivos en línea.

"Estas pistolas descargables no están registradas y son muy difíciles de detectar, incluso con detectores de metales, y estarán disponibles para cualquier persona independientemente de su edad, estado mental o antecedentes penales", criticó Ferguson en su querella conjunta con otros responsables judiciales estatales.

En medio de la controversia, Trump consideró que "no tiene mucho sentido" que poder imprimir armas 3D en casa esté a punto de convertirse en realidad, a pesar de que ha sido su Administración la que lo ha permitido.

"Estoy viendo (el tema de) las armas de plástico 3D que se venden al público. Ya he hablado con la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), ¡no parece tener mucho sentido!", expresó Trump en Twitter, sin dar más detalles, a un día de que esta actividad hubiera sido legal en Estados Unidos.

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