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El "carbón limpio" que elogia Trump implica una técnica costosa

El "carbón limpio", elogiado por el presidente estadounidense Donald Trump, es una técnica que hace el uso del carbón menos contaminante pero en realidad está poco desarrollada por ser demasiado costosa.

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(AFP) El "carbón limpio", elogiado por el presidente estadounidense Donald Trump, es una técnica que hace el uso del carbón menos contaminante pero en realidad está poco desarrollada por ser demasiado costosa.

Washington anunció el martes un nuevo plan regulador destinado a mantener activas cientos de plantas de carbón que el presidente Barack Obama quería cerrar cuanto antes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos.

Una vez más Trump presumió de las virtudes del "carbón limpio", un término que ha empleado en varias oportunidades, sin explicar qué entiende él exactamente de esa definición.

"En primer lugar, el carbón limpio no contenía impurezas y era más eficiente desde el punto de vista térmico, pero durante varios años nos hemos estado refiriendo al carbón limpio por su desempeño medioambiental", explicó el investigador Nicolas Berghmans, del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI), entrevistado por AFP.

El carbón representa 37% de la producción eléctrica en el mundo pero es extremadamente contaminante y genera alrededor de un tercio de las emisiones de gas de efecto invernadero.

"Tiene un efecto significativo sobre el cambio climático pero también un impacto en la contaminación local: tenemos emisiones de partículas finas, SO2 (dióxido de azufre), potencialmente mercurio, que son perjudiciales para la población alrededor de la planta", recodó Berghmans.

La principal vía para hacer que el uso del carbón sea menos contaminante es la denominada técnica del secuestro y almacenamiento de carbono, que consiste en capturar el CO2 cuando sale de las chimeneas para almacenarlo en el sótano.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) cree que se necesita una "acción urgente" para apoyar esta tecnología con el fin de limitar el riesgo climático.

Sin embargo existe solo dos grandes instalaciones para aplicar esta técnica en centrales que están operativas: Petra Nova en Texas y Boundary Dam en Canadá. En Missisipi se abandonó otro proyecto de envergadura.

Las capacidades de captura de CO2 alcanzan solo 2,4 millones de toneladas por año, mientras que la expectativa es sea posible llegar a 350 millones de toneladas para 2030, para poder cumplir con los acuerdos climáticos de París, según la AIE.

En los hechos, la tecnología tiene un doble obstáculo: la elección de un lugar de almacenamiento (geología apropiada, aceptación por los residentes locales) y especialmente el costo. Prácticamente "duplica los costos de la generación de electricidad a base de carbón", destacó Nicolas Berghmans.

El uso más "limpio" del carbón lo haría muy costoso y menos competitivo en comparación con otras fuentes de energía baratas en Estados Unidos, como las energías renovables y el gas de esquisto.

"La disminución de la producción de carbón en Estados Unidos no se debe simplemente a los estándares ambientales, sino a la economía de la producción de electricidad", subrayó el investigador.

En un informe reciente, la AIE también hizo notar que en Estados Unidos, "el estancamiento de la demanda de electricidad, el suministro abundante de gas y el crecimiento de las energías renovables deberían seguir siendo obstáculos para el uso del carbón y limitan la perspectiva de un resurgimiento de la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón".

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