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Crece ansiedad en empresarios brasileños por retraso de repunte

Un conjunto de ejecutivos de algunas de las compañías más grandes del país expresaron su decepción por el ritmo de la recuperación económica, preocupación por la persistente y alta tasa de desempleo y, sobre todo, frustración por los avances realizados en la agenda económica.

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Las preocupaciones sobre el lento ritmo de la recuperación prevalecían en las conversaciones, y ya se muestran en la confianza empresarial.

Los empresarios brasileños que comenzaron el año con grandes esperanzas en que la economía finalmente se recuperaría en torno al optimismo por la administración del presidente, Jair Bolsonaro, están cada vez más impacientes por la lentitud de los avances.

En conversaciones privadas en un evento la semana pasada, un conjunto de ejecutivos de algunas de las compañías más grandes del país expresaron su decepción por el ritmo de la recuperación económica, preocupación por la persistente y alta tasa de desempleo y, sobre todo, frustración por los avances realizados en la agenda económica.

Mantienen su optimismo en que la reforma a las pensiones propuesta por la administración se aprobará en el Congreso, pero con menos ahorros y posiblemente más tarde de lo que se esperaba anteriormente.

Los primeros 100 días en funciones de Bolsonaro no han sido para nada fáciles, marcados por peleas internas, bochornos comunicacionales y un uso excesivo de Twitter, tanto para anuncios oficiales como para aumentar su base de votantes.

El fracaso del gobierno para forjar una mayoría parlamentaria en el Congreso y el frecuente desvío hacia temas controvertidos ha frenado el progreso de los planes para reformar el sistema de pensiones. Los problemas han llevado a los operadores a reducir algunas de sus apuestas optimistas, y han mantenido a los inversionistas extranjeros al margen.

En el evento de la semana pasada, unos 450 ejecutivos y funcionarios se reunieron en Campos do Jordão, una ciudad inspirada en la arquitectura suiza a unos 180 kilómetros al noreste de São Paulo, para hablar sobre las perspectivas de la mayor economía de América Latina y escuchar a algunos altos funcionarios del gobierno, incluido el ministro de Economía, Paulo Guedes.

Las preocupaciones sobre el lento ritmo de la recuperación prevalecían en las conversaciones, y ya se muestran en la confianza empresarial, que el mes pasado cayó al nivel más bajo desde octubre, según una encuesta de la Fundação Getúlio Vargas.

Si bien la mayoría de los empresarios aún se niegan a ser nombrados discutiendo abiertamente sobre política, algunos se están pronunciando, principalmente en defensa de la agenda del gobierno, como lo hizo el banquero André Esteves, y especialmente de la reforma de las pensiones considerada clave para arreglar las cuentas del país. Pero otros también están manifestando lo que consideran erróneo.

"Lo que nos mantiene despiertos por la noche es este grupo beligerante en el gobierno que parece no haber cambiado del modo de campaña al modo de gobernar", dijo durante el evento el magnate Flávio Rocha, quien promovió su propia candidatura presidencial. "Esa es la mayor amenaza para la reforma".

El ritmo decepcionante de la economía y la perspectiva aún nublada preocupan a algunas empresas que dependen de la economía doméstica para mantener sus inversiones planificadas bajo control. Gigantes minoristas como Magazine Luiza SA y Carrefour Brasil mantienen sus inversiones previstas al mismo nivel que el 2018 o solo esperan aumentos leves.

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