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Ataques a Siria meten a EE.UU. y Rusia en una era de animosidad

Ahora, la relación entre EE.UU. y Rusia, que ya se encontraba muy tensa por varios problemas, desde la injerencia rusa en la campaña presidencial estadounidense de 2016 hasta su papel en Siria y Ucrania, puede quedar irremediablemente dañada para el futuro previsible.

Donald Trump

Donald Trump

Donald Trump. (Foto: Bloomberg)

Hace pocas semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invitó a Vladimir Putin a reunirse, tal vez incluso en la Casa Blanca. Después de los ataques con misiles liderados por EE.UU. en Siria, los funcionarios de los dos países no pueden entrar en la misma habitación sin insultarse entre sí.

Al hablar en una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el sábado, horas después de que EE.UU., Francia y el Reino Unido lanzaron misiles con la intención de eliminar la capacidad de armas químicas de Siria, la embajadora estadounidense Nikki Haley llamó a Rusia –el principal respaldo del régimen sirio– "a echar un buen vistazo a quienes lo acompañan". Su homólogo ruso, Vassily Nebenzia, replicó que EE.UU. y sus aliados habían emprendido una "diplomacia de mitificación".

Por ahora, la retórica enojada no está asustando a los mercados financieros. Este lunes, el petróleo bajó de su valor de cierre más alto en tres años en Nueva York ante la especulación con que la intervención militar encabezada por EE.UU. en Siria no vaya más allá de los ataques con misiles del fin de semana. El rublo se mantenía firme frente al dólar en tanto altos funcionarios declararon que ya pasó lo peor de la crisis.

Pero los ataques contra el régimen del aliado de Rusia, Bashar al-Assad, destacaron hasta qué punto las relaciones entre los antiguos enemigos de la Guerra Fría se deterioraron en las últimas semanas. Trump incluso superó su falta de voluntad de criticar a Putin por su nombre.

Ahora, la relación entre EE.UU. y Rusia, que ya se encontraba muy tensa por varios problemas, desde la injerencia rusa en la campaña presidencial estadounidense de 2016 hasta su papel en Siria y Ucrania, puede quedar irremediablemente dañada para el futuro previsible. Quizás haya demasiado encono, demasiada sospecha y demasiada ira en ambos lados para cambiar la animosidad.

"No veo que las cosas puedan mejorar", dijo Boris Zilberman, subdirector de relaciones con el Congreso en la Foundation for Defense of Democracies y experto en Rusia. "Estamos en un punto muy bajo y claramente la posición del Gobierno sobre Rusia se ha endurecido".

Represalias
El resultado ha sido una ola de represalias sin precedentes y acciones de ojo por ojo. Después de que el Reino Unido culpó a Rusia por el envenenamiento de un exespía en Inglaterra, más de 150 diplomáticos rusos fueron expulsados por este país y sus aliados, entre ellos EE.UU.

El Gobierno de Trump también aplicó nuevas sanciones contra oligarcas rusos, como el multimillonario magnate del aluminio Oleg Deripaska. Su compañía perdió la mitad de su valor en un día después de anunciarse las sanciones.

Si bien por ahora no parece probable que haya nuevas sanciones estadounidenses importantes –lo cual limitó las pérdidas del mercado ruso después de las fuertes caídas de la semana pasada–, este lunes en Moscú los legisladores comenzarán a discutir un proyecto de ley con contramedidas contra EE.UU.

"¿Qué tipo de cooperación puede haber? ¿Dónde?", preguntó Fyodor Lukyanov, jefe del Consejo de Política Exterior y de Defensa de Rusia, que asesora al Kremlin. Rusia recibe "nuevas sanciones y amenazas cada semana", añadió. "Los estadounidenses creen que pueden humillar y presionar en todas partes y al mismo tiempo ofrecer cooperación donde la necesitan. No es así".

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