México registra actividad sísmica prácticamente ininterrumpida a raíz de su ubicación sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones tectónicas más activas del planeta. En este ámbito convergen e interactúan varias placas litosféricas —Cocos, Norteamérica, Pacífico, Rivera y Caribe— configurando un entorno geodinámico complejo que sitúa al país entre los de mayor peligrosidad sísmica a escala global (Servicio Sismológico Nacional, UNAM).
La mayoría de los sismos de moderada a gran magnitud que se producen en territorio mexicano está asociada al proceso de subducción de la placa de Cocos bajo la placa de Norteamérica a lo largo de la costa del Pacífico. Sin embargo, una fracción de la actividad sísmica se origina en fallas internas de la corteza continental, capaces de generar eventos someros que, dependiendo de su magnitud y cercanía a zonas urbanas, pueden ser claramente perceptibles. Por esta razón, entidades como Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Colima, Jalisco y Baja California se consideran regiones de elevada actividad sísmica y exposición recurrente a deformación tectónica.
Las estadísticas operativas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) corroboran que en México la ocurrencia de temblores es diaria. Cada día se registran múltiples eventos de baja y mediana magnitud, en su mayoría imperceptibles para la población. Gracias a la amplia red de estaciones sismológicas distribuidas en el territorio nacional, es posible identificar miles de sismos al mes, muchos con magnitudes inferiores a 4.0, lo que confirma una sismicidad frecuente, persistente y plenamente coherente con la posición tectónica del país.
En este marco destacan los llamados microsismos, definidos por el SSN como eventos de magnitud muy pequeña, generalmente menor a 3.0. Aunque rara vez son sentidos por la población, su registro y análisis son fundamentales para caracterizar el subsuelo. En la Ciudad de México, estos microsismos se han vinculado con fallas locales situadas principalmente en la zona poniente y en el sector sur de la capital. Se trata de sismos someros, de corta duración y baja intensidad, que aportan información clave sobre la estructura geológica del Valle de México y contribuyen al perfeccionamiento de los modelos de amenaza sísmica en áreas urbanas densamente pobladas.
La sismicidad convive, además, con otros procesos geológicos relevantes, en particular el vulcanismo. En este sentido, sobresale el Eje Neovolcánico Transmexicano, donde se localizan volcanes activos de alto interés científico y significativo potencial de riesgo, como el Popocatépetl y el volcán de Colima. La combinación de una alta actividad sísmica y un vulcanismo activo refuerza la necesidad de mantener políticas permanentes de prevención, fortalecer la cultura de protección civil y promover programas de educación sobre las acciones recomendadas antes, durante y después de un sismo.
La sismicidad cotidiana de México se ve reflejada en los reportes de “últimos sismos” que el Servicio Sismológico Nacional actualiza casi en tiempo real en su portal oficial. Estos listados incluyen información esencial de cada evento, como magnitud, hora de ocurrencia, localización del epicentro y profundidad focal.
Para el martes 20 de enero de 2026, los datos oficiales del SSN muestran una concentración de sismos a lo largo de la franja del Pacífico mexicano. En particular, se reportan eventos en los estados de Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Jalisco, Colima y Baja California, en línea con la configuración tectónica de la región. La recurrencia de sismos pequeños y moderados en estas entidades se considera parte del comportamiento esperado en un territorio atravesado por múltiples límites de placas litosféricas.
Entre los más fuertes destacan el sismo de magnitud 8.1 de 1985 en la costa de Michoacán, el de magnitud 8.2 del 7 de septiembre de 2017 en el golfo de Tehuantepec y otros eventos mayores a magnitud 7 en el Pacífico mexicano.
No se pueden predecir fecha, lugar y magnitud exactos de un sismo; solo se pueden hacer estimaciones estadísticas de probabilidad a largo plazo en determinadas zonas.
En algunas zonas, la actividad volcánica puede generar sismos volcánico-tectónicos, pero la mayoría de los sismos mexicanos se deben a procesos de placas tectónicas.
En caso de sismo en México, los números de emergencia a los que se puede llamar son:
Es importante señalar que, en caso de un sismo, las líneas telefónicas pueden saturarse. Por lo tanto, es recomendable utilizar las líneas de emergencia solo en caso de emergencia real.
El Servicio Sismológico Nacional (SSN) es una dependencia del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su misión es establecer y mantener una red de monitoreo de sismos en el país, que opere con altos estándares de calidad y de manera continua.
El SSN fue fundado el 5 de septiembre de 1910, y es el organismo encargado de recopilar, analizar y difundir información sobre la actividad sísmica en México. La red de monitoreo del SSN consta de más de 300 estaciones sismológicas ubicadas en todo el país. Estas estaciones registran los movimientos del suelo y envían la información al centro de procesamiento del SSN, ubicado en la Ciudad de México.
El SSN utiliza la información de su red de monitoreo para generar reportes sobre la actividad sísmica en México. Estos reportes incluyen la magnitud, la ubicación y el tiempo del sismo, así como su intensidad. El SSN también emite alertas sísmicas, que son señales de advertencia que se envían a los teléfonos celulares de los usuarios registrados.
El SSN es una herramienta fundamental para la prevención y mitigación de los desastres sísmicos en México. La información que proporciona el SSN ayuda a las autoridades a tomar medidas para proteger a la población de los efectos de los sismos.
El SSN es la institución encargada de registrar, localizar y difundir la información sobre los sismos que ocurren en México. Opera una red de estaciones sismológicas y publica reportes en tiempo casi real en su portal oficial.
Los estados con mayor actividad sísmica son Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Colima, Jalisco y Baja California. También se registran sismos importantes en zonas del centro del país debido a fallas internas.
México se ubica en una de las regiones tectónicas más activas del mundo, donde interactúan las placas de Cocos, Norteamérica, Pacífico, Rivera y Caribe. La subducción de la placa de Cocos bajo la de Norteamérica, especialmente frente a la costa del Pacífico, genera una alta recurrencia de sismos.
Este lunes 19 de enero de 2026 iniciamos este live blog dedicado al seguimiento en tiempo real de los temblores registrados en México, con base en la información oficial del Servicio Sismológico Nacional (SSN). Aquí encontrarás un flujo constante de actualizaciones sobre la actividad sísmica en el país, con datos puntuales de cada evento: magnitud, hora de ocurrencia, profundidad y localización del epicentro, tanto en la franja del Pacífico —Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Jalisco, Colima, Baja California— como en otras regiones donde se reporten movimientos. El propósito es ofrecer un espacio de consulta ágil, claro y confiable para quienes desean seguir de cerca qué está ocurriendo bajo la corteza terrestre mexicana a lo largo del día.
A medida que el SSN publique nuevos registros, incorporaremos reportes, resúmenes y breves explicaciones que ayuden a dimensionar el alcance de los temblores, su posible percepción por la población y su relevancia en el contexto de la sismicidad habitual del país. Este live blog reunirá en un solo lugar los datos más recientes, mapas de ubicación, patrones de actividad y, cuando corresponda, referencias a comunicados de Protección Civil y de autoridades locales, de modo que puedas informarte de manera continua, con información verificada y actualizada al momento.
Porque el país se encuentra sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde interactúan varias placas tectónicas (Cocos, Norteamérica, Pacífico, Rivera y Caribe), lo que genera una alta actividad sísmica.
Principalmente los ubicados en la costa del Pacífico: Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Colima, Jalisco y Baja California, aunque los efectos de los sismos pueden sentirse en otras regiones del país.
Es un sismo de muy baja magnitud, generalmente menor a 3.0, que casi nunca es percibido por la población y rara vez genera daños. Son comunes en zonas como la Ciudad de México.
No. Hasta ahora no existe un método científico confiable para predecir con exactitud la fecha, hora y magnitud de un sismo. Lo que sí se puede hacer es estimar la peligrosidad sísmica de una región y contar con sistemas de alerta temprana.
Ninguna. Ambos términos se usan para describir el mismo fenómeno: la liberación repentina de energía en la corteza terrestre que genera ondas sísmicas.
Es la institución encargada de monitorear, registrar y analizar la actividad sísmica en México. Publica reportes en tiempo casi real sobre los últimos sismos, incluyendo magnitud, ubicación y profundidad.
Agua potable, alimentos no perecederos, linterna, pilas, radio portátil, botiquín de primeros auxilios, copia de documentos importantes, dinero en efectivo, silbato, baterías externas para celular y artículos de higiene personal.
Porque buena parte de la ciudad se ubica sobre antiguos lagos con suelos blandos que amplifican las ondas sísmicas, lo que provoca movimientos más intensos y prolongados en comparación con zonas de suelo firme.
En la mayoría de los casos sí, pero algunas réplicas pueden tener magnitudes importantes y causar daños adicionales, sobre todo en estructuras previamente afectadas.
No existe una periodicidad exacta. Sin embargo, la historia sísmica del país muestra la ocurrencia recurrente de sismos de gran magnitud, por lo que la preparación y la prevención deben ser permanentes.
Un sismo de magnitud 5.0 fue registrado la mañana de este 20 de enero de 2026 al sureste de Crucecita, en el estado de Oaxaca, según informó el Servicio Sismológico Nacional de México. El movimiento telúrico se localizó a 29 kilómetros de dicha localidad y tuvo una profundidad de 5 kilómetros, características que permitieron que el evento fuera perceptible en distintas zonas de la región. Las autoridades mantienen los protocolos de monitoreo para descartar afectaciones mayores y reiteraron a la población la importancia de atender las recomendaciones de protección civil ante este tipo de fenómenos.
Datos del sismo: